domingo, 11 de marzo de 2012

Ocho años ya y qué solos se quedan los muertos

Ya han pasado ocho años desde aquel 11 de marzo en el que una serie de atentados nos dejo helados. La salvajada terrorista mayor que ha vivido Europa.

A quienes no queremos comulgar con ruedas de molino nos llaman de todo. Pero yo recuerdo la masacre de la estación de Bolonia. Aquella masacre atribuida a los anarquistas y que resultó ser una operación fascisto-espioide. Estos años nos han hecho saber que aquel estudiante asesinado por un policia en una manifestación en Alemania y que originó un movimiento de narices fue asesinado por un policia que era agente de la Alemania comunista. ¿Qué quiero decir? Que bromas con la conspiranoia pocas o ninguna. Hay demasiados antecedentes para tomarse a broma lo que es capaz de hacer un poder, sea estatal o sea paraestatal.

Hoy dirán muchos que es día para estar con las victimas, con la cabeza gacha. No lo creo. Hoy es día de recordar que no se ha hecho justicia.

Me centraré sólo en un punto. Los trenes y los efectos personales no reclamados fueron destruidos con una celeridad increíble en vez de conservarse para todo análisis que fuera menester. No es que sea sólo ilegal, es que es aberrante, un insulto al sentido común.

Alguien ordenó destruir todas esas pruebas. Alguien lo ejecutó. . Alguien lo toleró. ¿Quienes? Recordemos a algunos de los que estaban al cargo:

El presidente del gobierno: Don Jose Maria Aznar
El ministro del interior: Don Angel Acebes
El ministro de justicia: Don Jose Maria Michavila
El director de la policia: Don Agustín Diaz de Mera
El director de la Guardia Civil: Don Santiago López Valdivielso
El juez instructor: Don Juan del Olmo
La fiscal del caso: Doña Olga Sanchez

Ninguno de ellos se dio cuenta de que se destruían pruebas contra la ley y el sentido común.

Hoy es día para felicitarles.

PS: Mucho "Don" ¿no?

Publicar un comentario