jueves, 4 de agosto de 2011

Elecciones?

Nos gusta decir que vivimos en democracia, en un estado de derecho.

Pocas veces nos queremos enfrentar a lo que significa eso. Lo que vendría siendo la aplicación del método científico a nuestra realidad.

Veamos.

El 20-N vamos a tener el dudoso honor de poder elegir entre unas listas cerradas y bloqueadas de señores y señoras aspirantes a diputados y senadores.

Estas listas las han confeccionado otras personas anónimas que configuran eso que llamamos "los aparatos" de los partidos.

Llama la atención un primer dato: los ciudadanos no podemos decir: no, no... a mi este no me gusta, quiero a este otro. Es un trágala. Lo tomas o lo dejas. Si pensamos que las elecciones en España suelen plantearse en términos de "que no ganen esos", uno acaba votando a un montón de personajes a los que nunca compraría un coche usado (ni nuevo). Si los conociera. Que esa es otra.

Pero hay un segundo elemento que llama la atención y que afecta a eso que se llama la división de poderes. Fijémonos: elegimos esas listas cerradas de personas que van a elegir (por nosotros) al presidente del gobierno y van a nombrar (por nosotros) a los jueces. Mucha división de poderes no hay cuando esos "del aparato" deciden a quién podemos votar y los nominados eligen al ejecutivo y al judicial. ¿No?. Y, si pensamos en cómo esos nominados sostienen a los medios de comunicación con una suculenta tajada de nuestro dinero en eso que llaman "subvenciones", la situación es ya lisa y llanamente escalofriante.

Dice el refrán que no hay dos sin tres y tiene razón. Otra de las características de nuestra "democracia" es la idea, ampliamente extendida, de que la mayoría tiene derecho a hacer lo que se le antoje (siempre que le parezca bien a la SGAE). Y no es así. Los derechos humanos esenciales (no la sarta de sandeces que hoy se venden como derechos para desnaturalizar a los verdaderos derechos) no son negociables en términos de mayorías. Por muchos votos que tenga una opción política no tiene derecho a negar el derecho a la vida, a la libertad o la propiedad a los rubios, a los cuatrojos o a nadie en particular.

Tenemos un régimen en el que no hay división de poderes, en el que no se respetan los derechos de los ciudadanos y en el que los ciudadanos no podemos elegir a nuestros representantes sino que debemos de elegir entre banderas.

Es eso democracia? No.

Ya se que es mejor que vivir en la Alamania de Hitler o en la URSS de Stalin. Pero sigue sin ser democracia.

Y cuando justificamos ese estado de cosas ¿qué somos? Pues cómplices.
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