martes, 23 de noviembre de 2010

... y ya no me ajunta

Sigue sorprendiéndome. Lo siento, seré lo que sea. Pero no puedo dejar de sorprenderme. Hace pocos días perdí un amigo en Facebook. No es la primera vez; pero si creo que es la primera en que me dicen que me van a borrar, que ya no me ajuntan.

Yo tengo amigos muy diversos. Y me gusta que sea así. Creo que relacionarse fuera de nuestra propia secta es bueno; porque todos tenemos una secta, que es ese conjunto de amores y aversiones irracionales que abrigamos. Yo, como cualquier otro. No me importa; es propio del ser humano. Y yo lo soy. Creo.

Pero desde nuestra humanidad caben dos posiciones: la de escuchar (que a mi no me jodan, no hay respeto cuando no se escucha) e intentar aprender y, claro, intentar convencer y la otra que es la del no te ajunto. Yo no ajunto a la gente que creo que es mala gente.

Fuera de la gente que no considero mala gente, me encanta tener amigos de derecha y de izquierda. Catalanistas, españolistas (que si, que los hay) y no alineados. Liberales y fans del estado del bienestar. Católicos y anticatólicos. Si, bien mirado, mi lista de amigos podría ser argumento para que todos mis amigos dejen de ajuntarme.

Sin embargo, la mayoría no deja de ajuntarme y eso es algo que tengo que agradecer a quienes me honran con su amistad.

En ello creo que influye un poco el modus-operandi que utilizo. No me gusta ir a bombardear muros ajenos; es una cuestión de respeto. Yo publico en el mío y quien quiera aceptar mi oferta es libre de hacerlo, leerme, criticarme y lo que sea menester y/o les apetezca (en ello se incluye el bloquear mis actualizaciones si les molestan). Procuro publicar cosas que me hacen gracia, que me llaman la atención y reflexiones.

Si fuera sólo por la pérdida de un amigo, probablemente este escrito carecería de sentido. Pero reconozco que me ha molestado por los desencuentros que han estado en la base.

El primero hace referencia a la Iglesia Ecologista de la Destrucción del Occidente Malo Malísimo. Yo, como padre, me preocupo por el futuro de mis hijos. No tiene nadie por qué creerme; pero es así. Me preocupa que mis hijos y sus hijos y los hijos de mis nietos tengan una vida digna, llena de libertad y de oportunidades. Me la pela si mis biznietos podrán ir al zoo a ver ballenas o de excursión (si llegan a ser millonarios) a verlas en el mar. Eso no tiene nada que ver con la libertad, la dignidad y las oportunidades.

La vida se ha abierto camino en la tierra pasando por encima de destrucciones brutales en las que nadie ha tenido nada que ver. Asteroides, volcanes, terremotos, etc. son manifestaciones de la naturaleza que siempre han traído destrucción. Destrucción de la que la propia naturaleza se ha recuperado.

¿Significa eso que no hay dramas humanos ligados a cualquier catástrofe? En absoluto. Pero no puedo aceptar, por decencia, que se mienta para intentar convencernos de que la culpa de todo lo que pasa es nuestra. En el reciente caso del volcán impronunciable llegué a oir a un parroquiano en una estación de tren decir que "nos estábamos cargando el planeta". ¿Cómo hace el ser humano para provocar una erupción, querido parroquiano? ¿Qué hemos hecho para hacer erupcionar ese volcán? ¿Me lo cuenta? No, porque sólo es usted capaz de repetir el catecismo que le han contado en la tele. Punto.

Yo he sostenido siempre con este amigo (lo de ex se lo dejo a el; yo no le he dejado de ajuntar) que me gusta denunciar las mentiras de los cardenales de la mencionada Iglesia Ecologista porque defiendo la ciencia. La ciencia es ciencia, es prueba y error, es hipótesis, es explicación y es predicción. Le puse 5 ejemplos de mentiras flagrantes ecologistas. No recibí ningún ejemplo de aciertos. No es la forma de escucharnos, no es la forma de conversar. Y yo, aunque sea facha, seguiré denunciando las mentiras que, más que alentar una determinada ideología, destruyen la ciencia.

El segundo punto de desencuentro ha sido, curiosamente, Amerikkka. A mi Oh Bama no me gusta. Ni me gustó su campaña mesiánica ni me gusta ver como incumple sus promesas y se le perdonan. Eso sólo pasa en España (eso dicen algunos). A raiz de las recientes elecciones, publiqué una referencia a un artículo en el que se mostraba una encuesta bastante dura porque decía que los americanos no creían en Obama prácticamente en nada. "Eso es una publicación contra los liberales". No. Eso es ver la realidad. Que es la que es. Guste o no. La política del avestruz es útil sólo si prefieres que te empiecen a comer por el culo; pero si pretender no ser comido es una estupidez.

De los tres puntos que se desataron en ese debate que no abrí yo, que lo abrió él con una entrada en mi muro un tanto agresiva (cada uno tiene su estilo y no tiene más importancia) contra los libertarios, me llama la atención y mucho la base del discurso.

Primero porque la apelación continua al KKK (o a su fantasma) no me parece de recibo si no hablamos de supremacismos raciales. Tan supremacista es el KKK (blanco) como Malcom X (negro). Pero es que la lucha por los derechos civiles en USA la ha liderado desde siempre el Partido Republicano. Martin Luther King era republicano. Wallace, infausto gobernador de Alabama, era demócrata. Y el Klan estuvo históricamente vinculado al Partido Demócrata. Eso no son opiniones. Son hechos.

De ahí a acusaciones de racismo por los anuncios contra la inmigración de Ron Paul. Mire usted, no conozco el tema lo suficiente. Pero las políticas de expulsión de inmigrantes ilegales no son fascistas, ni siquiera de derechas. Eso es así.

Plantear que la inmigración es un problema social que debe de abordarse es un crimen, según parece. Y lo es aún estableciendo mi opinión de que todo ser humano tiene derecho a desplazarse. Simplemente porque considero que no se puede forzar alegremente a una comunidad a aceptar oleadas de inmigrantes que se guetizan motu propio y que pretenden cambiar las costumbres de los residentes: que no son ni mas ni menos que la libertad individual.

Parece que el tan Ron Paul escribió acerca de que la delincuencia en la comunidad negra era alta. Me dicen que dijo que el 95% de los negros eran delincuentes. Yo lo siento; pero si no lo veo no lo creo. Ya he visto demasiadas manipulaciones de los de la otra Iglesia, la Iglesia Progresista de Solo Nosotros Podemos Pegar Mujeres y Expulsar Inmigrantes.

Pero es que tambien opino que, si hubieran verdaderas democracias en el mundo, no tolerarían que se lapidara en Somalia a una cria de 13 años por el delito de haber sido violada. Eso si, nos escandalizamos de los cuentos de Dragó. Pues yo no tengo cuerpo para eso.

Yo no tengo las respuestas. Pero se que ahí hay un problema. Tampoco sé de traumatología; pero si veo a un señor con un hueso saliendo del brazo se que hay un problema.

Lo que si se, porque los datos son los que son, es que desde que se instauraron políticas de subvención, el crecimiento del nivel de vida de la comunidad negra se ha estancado después de unos decenios de aumento exponencial. Igual que pasa con Africa: subvencionamos a los criminales que asesinan a la gente para que les subvencionemos mas. Puedo estar equivocado; pero pensar eso a la luz de lo que conozco no me convierte en un mata-negros.

Pero lo que más me divierte, dentro de lo triste que es esto, es lo que afecta a los homosexuales.Según parece, lo que fue un debate entre científicos, que afecta a las opiniones de las gentes, ahora se convierte en Dogma Máximo de la Iglesia de los Homosexuales que Ven Bien Que los Ahorquen en Iran o Encierren en Cuba. Y lo siento; pero no.

Dije y mantengo que prefiero mil veces a alguien que crea que un homosexual es un enfermo pero respete sus derechos individuales antes que a alguien que no lo considere enfermo pero le parezca bien que lo encierren en Cuba o lo cuelguen en Iran.

Tengo motivos personales para ser defensor de las minorías; entre ellos que yo también padecí el ser llamado maricón en el zoo de gorilas llamado escuela. Pero lo que no voy a defender es que se niegue el derecho a investigar las causas de la homosexualidad a unos científicos, que se niegue el derecho a opinar a unos ciudadanos. No, porque no me gustan las dictaduras.

Pero a la vez voy a defender a capa y espada el derecho de toda persona, sea cual sea su orientación y práctica sexual, a la vida, la libertad y la propiedad. Los derechos humanos básicos.

Y si, voy a defender el derecho de mi amigo a pensar diferente a mi. Aunque lo que piense es que ya no me ajunta. Es su derecho. Igual que es el mio pensar que pierde la oportunidad de contrastar ideas, opiniones e informaciones y que eso, esa pérdida, nos perjudica a todos.
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