domingo, 7 de noviembre de 2010

Lo siento, pero no

Hay una diferencia entre hipocresía y educación. Y es que la educación, el respeto, es esencial para convivir. La hipocresía no.

También hay una diferencia entre público y privado. No es lo mismo hablar en un acto público que pretende tener un eco que hacerlo en casa, en una reunión de amigos o en la barra de un bar. Lo que es un chiste en la cerveza de san viernes es una grosería y una agresión cuando se hace presentando un telediario o una manifestación.

Personalmente me considero defensor de los derechos de los seres humanos y no distingo sexo, color, apetencias ni creencias a la hora de defenderlos. Pero derechos. Osea nada de eso de "derecho a la vivienda pagando yo", ni "derecho a violar al prójimo". Creo que es claro y no requiere ingenierías entenderlo.

Siendo así, no puedo pretender que se prohíba expresar opiniones por mucho que me parezcan maleducadas, groseras y zafias. Estoy en contra de las condenas por blasfemia, sean contra el dios cristiano o el islámico. Y estoy en contra de eso que llaman "delitos contra el honor", tanto si es el honor de un político al que no le gusta que se opine que es un mal bicho como si es el honor de un padre que se considera ofendido porque su hija ha sido violada. Como si lo ofendido es la sensible sensibilidad de quien no entiende que hay quien opina que un matrimonio requiere una pareja de distinto sexo; eso que ahora quieren poner de delitos de pensamiento homofobico o machistico, pura basura totalitaria.

Pero si puedo decir claramente que ni comparto ni apoyo ni defiendo la mala educación ni la zafiedad. Y que conmigo que no cuenten. Ni para reirles las gracias ni para nada. Y cuando digo para nada, digo para nada. Si eso es lo que entiende por carácter festivo la izquierda destepaís, que les vayan dando junto al bocazas que tiene Valladolid por alcalde. Que son la misma basurilla.

No quiero acabar este post sin recordar a la persona que se caga en dios y en la virgen puta con tanto desparpajo que puede hacerlo sin ser asesinada precisamente porque vive en un país de tradición cristiana. Y que precisamente por vivir en un país de tradición cristiana no está colgando de una grua.

Pero eso ya nos lleva a terreno pantanoso: hay que afrontar la realidad y eso nos jodería unas buenas consignas. ¿verdad?

Tampoco quiero obviar algo evidente: el daño que este tipo de comportamientos (como el orgullo gay en su casi totalidad) hace a una causa que sí es justa y es la de que los homosexuales deben de ser considerados a todos los efectos seres humanos porque su sexualidad es irrelevante, como el color de su piel o el de sus ojos, como su estatura. Punto. Irrelevante.

Dijo Martin Luther King que soñó con que las personas fueran valoradas por sus virtudes y capacidades y no por el color de su piel.

PS: No pongo ninguna etiqueta de homosexualidad porque esto no tiene nada que ver con la homosexualidad, sino con el sectarismo y la educación.

Actualizo con otro video de la cosa reivindicativa.
Publicar un comentario