miércoles, 20 de octubre de 2010

Momentos estelares del pensamiento europeo

Hace algún tiempo hubo un debate cuando se organizó Red Progresista (que si era o no la respuesta roja a Red Liberal) acerca de quién podía integrarse en esa red que se declaraba de izquierdas.

La respuesta final (que recuerdo aún con cariño) fue que de izquierdas es quien se declara de izquierdas. Como ha sido siempre, con la única salvedad de los que aún declarándose de izquierdas no han sido considerados de izquierdas por los que tenían a dios de su lado (por ejemplo, el POUM de Andres Nin; por ejemplo, los anarquistas); aunque esta pequeña discrepancia se saldó rápidamente con la eliminación física de los que no eran de izquierdas recuperando el equilibrio natural de las cosas: son de izquierdas los que se declaran tales.

Esto me ha venido a la neurona al leer esto:
"el antiderechismo es el elemento aglutinador más importante, y decisivo en las urnas, de la izquierda española. El rechazo visceral, que no racional, de la derecha une y moviliza a esas distintas versiones del socialismo que de otra manera permanecerían entre la abulia y el cainismo."
Ya dijo el poeta aquello de "no seré yo"; y no seré yo quien niegue a la izquierda y especialmente a la izquierda marxista el lugar en el podium de los asesinatos que con tanto esfuerzo se han ganado. Pero no me he puesto a escribir por eso sino por lo que el articulista insinúa aun sin llegar a aprehender en su totalidad.

El elemento que aglutina a la izquierda es, sin duda, el antiderechismo. Pero ¿que es la derecha? Es cómodo y cómico decir que lo que no gusta a los que mandan en la izquierda; pero no es cierto.

En su reciente caída del caballo, un señor llamado Xavier Sardà repasaba algunos de los típicos tópicos ocultos bajo la etiqueta "izquierda". Esos sobreentendidos que siguen, a día de hoy, impregnando el pensamiento siniestro hispano. O la ausencia de pensamiento, que viene a ser la misma cosa.

La derecha es lo que odia la izquierda.

Unos instantes para las risas.

Retorzamos el argumento por un instante. ¿Cuál es elemento aglutinador de la derecha española? Entendemos por derecha lo que no es izquierda, claro. Por ir rápidos y por comodidad.

¿Qué hace que se ajunten una Esperanza Aguirre a la que le ponen algunas cosillas de los Tea Party con un Gustavo de Aristegui a quien la mención de Sarah Pallin le pone el culito todo prieto? ¿Qué puede aglutinar en un mismo proyecto a un derrochador como el alcalde de Madrid, amigo de alguna señora poco recomendable, con un asceta como Mayor Oreja? ¿Qué mantiene unidos a un faro de la ética como Vidal Quadras con un mentiroso compulsivo como Nuñez Feijoo?

Podría argumentarse que el rechazo racional (que la pela es la pela) a los desmanes del gobierno de Rodriguez Zapatero. Porque sería racional y no visceral, ¿no? Pero no parece que los gobiernos peperos sean un ejemplo mejor que el gobierno de la nación, lo que hace que la racionalidad no parezca muy útil para aglutinar.

Un ejemplo curioso de la racionalidad de la derecha española (por contraposición a esa irracionalidad que se señala en la izquierda) es la rapidez con la que se ha aprestado a señalar a UPyD de Rosa Diez como un partido abortista. Como si el partido de la derecha hubiera eliminado la legislación-coladero que había o haya manifestado la menor intención de derogar la ley Aido. Y no se trata de si estamos o no de acue3rdo con esa ley, ahora. Se trata de que el argumento "no votes a Rosa Diez" vale exactamente igual para decir "no votes Rajoy"; pero sólo se usa en el primer caso con honrosísimas y aisladísimas excepciones.

Ojito, que es el mismo caso de racionalidad que lleva al amperio mediático de Jimenez Losantos a apoyar a Rosa Diez obviando la carnicería interna que ha realizado la mencionada Doña con la ayuda de Gorriarán et altri.

Que, ojo al parche, no es mayor que la que ha habido en Ciutadans, en el PP, el el PSOE o en IU o en cualquier otra bandita.

Yo apuntaría la idea de que el aglutinador de ambas famiglias es: que la propia existencia de famiglias, como polos en los que arremolinar a las masas, es el mejor antídoto contra la funesta manía de pensar. Que la gente empieza por pensar y acaba por no ir a misa.

De ahí la necesidad ineludible de que ser de izquierdas sea ser de izquierdas, que es lo que es la gente de izquierdas. Que evidentemente no son de derecha y la odian. Y que ser de derechas sea no ser de izquierdas, cosa asquerosa. Porque hay un pequeño detalle que diferencia, eso sí, a ambas famiglias: la una se define por lo que es (aunque sea la nada o lo que le pase por la entrepierna a cada uno de sus miembros en cada momento); la otra se define por intentar no ser demasiado diferente de la una.

In any case: no hay huevos para exponer en qué se diferencia la derecha de la izquierda en España (ni en Europa). Pero se odian.

Y así nos pasan los días, enredados entre colectivistas totalitarios de derechas defendiéndonos de colectivistas totalitarios de izquierdas que nos defienden de la derecha que nos defiende de la izquierda que nos...... que nos roban, leñe, que nos roban libertad, vida y hacienda.

Y, hablando de hacienda... hoy toca pagar(les).
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