miércoles, 13 de octubre de 2010

Me equivoco fácilmente (antes y después de pensar)

Tenía pendiente de hacer una reflexión ombliguista; de esas que hace uno sobre uno mismo (lo del self). Iba a poner onanista pero ahora resulta que lo del onanismo viene de la historia (ejemplar) de un tal Onán que venía a ser como un actor porno... que ha de acabar fuera porque dentro no luce... aunque sus motivaciones fueran algo diferentes.



La razón de ese ejercicio no es que me gusten los ejercicios de ombliguismo, que me gustan como a todo hijo de vecino. A que nos vamos a engañar a ciertas edades. No. Es que hay un matiz que me apetecía destacar desde el principio y que, tras algunas conversaciones (una gozada) habidas en el Reino de Valencia, me apetece de manifestar específicamente. Por aquello de que quien avisa no es traidor. Salvo que avise precisamente a fin y efecto de traicionar aviesamente, que también acontece. No es el caso porque yo no hablo "desde la honestidad" que viene siendo el lugar o estado anímico desde el que se comete cualquier atrocidad en beneficio propio y perjuicio ajeno. Cosas de la polis. U9 guaramín.

Pero no nos liemos. Al grano hermano. Todo el mundo sabe que hasta los genios mas genios tienen su historia llena de basurilla. "El mejor escribano echa un borrón" reza un dicho. Pero eso suele referirse a que cualquiera puede errar en su actividad, en su profesión, en lo que es experto (ahora se dice que tiene expertise, que hay que tener valor... o sea the nerve o, en su defecto, stocks o courage. Nótese la finezza en el uso del lenguaje, que hoy estamos que lo regalamos.). Y no nos interesa (a mi gemelo y a mi) el error sino el proceso de formación de la opinión.


Una actividad compartida por todos los seres humanos es la de pensar, funesta manía ciertamente, pero parte indivisible de lo que viene siendo ser (un ser) humano. Es así y lo peor es que no se puede hacer nada. Alas para volar no tenemos; pero cerebro de pensar si. ¿Que no se nota? Bueno... hay momentos en que es mejor no pensar esas cosas... especialmente el día de las elecciones.

¿Por qué tenemos cerebro de pensar? Ni flores. Pero aquí no estamos para descubrir el origen de las especies sino para hablar de opiniones y de errores y de cambios.

De modo semejante a cómo la actividad de digerir (los alimentos) genera lo que todos conocemos, la de pensar genera opiniones. Ojo! La de digerir no sólo genera "eso" que usted, amable lector (o lectriz), piensa. También genera, por misteriosos mecanismos, la fuerza vital que nos mantiene vivos. Pero la analogía no es mala porque la actividad de pensar también genera mierda. A qué nos vamos a engañar. Y la ausencia de la actividad de marras espeluzna directamente. Y la ausencia de pensamiento no supone la ausencia de opiniones.

Confieso haber dicho alguna vez que "siempre he pensado lo mismo". Mentía. No he pensado lo mismo siempre, gracias a todos los dioses y a la neurona. Y gracias también a algunas personas.


Es más, me gusta definirme como un ser humano incapaz de estar de acuerdo consigo mismo (que es conmigo mismo). Hubo un tiempo en que eso me preocupaba porque en ocasiones me parecía que retrocedía en vez de avanzar. Iluso de mi! Creía que había una dirección y que habían Reyes Magos y eran tres como las marías.

Hablando de marías, una pasada el doblaje aquel de La Leyenda de la Ciudad Sin Nombre. Si, el de aquella canción de que al viento le llamaban maría que aquí tradujeron como que al viento le llamaban moraya. Digo yo que sería el mes de marzo y no querían competir con el venid y vamos todos. Fin de sandez.

La realidad es que nuestras opiniones mutan, cambian, se modifican, se adaptan a lo que viene siendo el universo que conocemos que es, por su propia naturaleza (que es la nuestra), limitado und (a veces) manipulado. Y siempre cambiante. Porque eso es alucinante: el universo de lo que llegamos a percibir cambia segundo a segundo y nuestras opiniones se ajustan a ello pese a que nos autoconvenzamos de que siempre hemos sido clones de nosotros mismos.

Y ese cambio no viene dado por saber algo más. Al meno no necesariamente y no en el sentido de un dato mas. A veces es el punto de vista que una conversación te aporta el que te hace cambiar de opinión por cambio de enfoque, no por añadidura de datos.

Y ahí esta una de las cosas más difíciles y a la par más bonitas de la interacción entre (seres) humanos: la de escuchar e intentar comprender lo que se nos dice. A veces da vértigo.

Recuerdo que, de pequeño, reflexionábamos sobre las posibilidades de encontrar a nuestra "media naranja" si apenas podríamos conocer a una ínfima parte de los seres humanos que cohabitan el planeta. Del mismo modo es imposible conocer todos los datos de todo para tener una opinión bien formada de todo. Pero sí que opinamos de todo. Y lo hacemos sobre la base de ese universo de conocimientos, a veces de pinceladas (mas o menos finas, mas o menos groseras)  que alcanzamos a aprehender. De ahí el poder del cuarto ídem devenido en agencia de publicidad.

Que si. Que hay gente que adapta la realidad a sus creencias. Y hay gente que incluso llega a negar la parte de la realidad que no encaja con esas creencias preestablecidas.


Aun asi, cambian. Quieran o no. Quizás no en su idea de dios o del partido al que votar; pero si en su idea sobre algunas costumbres, comidas o series de la tele. Pero me da a mi que cuando alguien cree que siempre ha pensado lo mismo no está muy por la labor de escuchar. Aunque haya cambiado de idea mas que de ropa interior a lo largo de su vida. Si, ya se que hay quien nunca ha tenido ropa interior. Ni ideas.


No siempre es un proceso consciente el del cambio de opinión. Muchas veces es un proceso que se va gestando en la parte de atras de la cabeza hasta que un día te sorprende cuando te das cuenta de que no opinas lo que pensabas que opinabas. ¿He sido yo el que ha dicho eso?

Quizás este sea un momento no peor que otro para aclarar a que viene toda esta palabrería. Pues viene a indicar una verdad voluntariamente establecida. Y es que los contenidos de este sitio (osea, lo que aqui se escribe por los escribidores autores) representan los pensamientos y la opinión de los autores (mi gemelo y yo) en el momento de ser expresados. Justo en ese momento, ni antes ni después. Y que nos reservamos el derecho a cambiar de opinión en cualquier momento si nuestro conocimiento se amplía o reduce; si los comentarios o reflexiones nos llevan a ello o si, sencillamente cambiamos de opinión sin saber exactamente el por qué. Todo ello en uso de los derechos reconocidos en los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Lo que aqui se propone no es la verdad. Lo que aqui se propone es una aproximación a pensar cosas intentando ser decentes y humildes, reflexivos y viscerales. Seres humanos. Contradictorios. Que no es poco.

Y si eso se hace en buena compañía, ya es la milk. Por eso siempre se agradecen los comentarios.

ANEXO. A saber:
Artículo 18
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.


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