miércoles, 28 de abril de 2010

Descaro y desvergüenza (que no es lo mismo que sentido y sensibilidad)

Si la desvergüenza es la ausencia de vergüenza, el descaro no es barato sino que suele ser muy oneroso sobre todo cuando lo practican los padres y madres de la patria (sea cual fuere ésta).

Es divertido (salvo por el detalle de que lo pagamos a escote los idiotas, digo los ciudadanos) ver a los políticos explicar que defienden a sus colegas acusados de robar, de venderse y de vendernos con el argumento de que hubo una vez que unos acusaron a uno que resultó no culpable después de pasar por un clavario inimaginable para un ciudadano (parado) normal.

Vaya por delante (como se dice) que a mi esto de la presunción de culpabilidad me parece fatal. Por eso me repatea el canon de los... ese canon, vaya.

Pero, con el debido respeto que merecen sus señorías, a ver:
  • ¿no es verdad que son sus señorías las que aprueban unos presupuestos generales del estao que deja a los juzgados como puticlus tercermundistas? 
  • ¿no es verdad que las mismas susseñorías son las que aprueban unos presupuestos que escancian con una alegría digna de mejor causa nuestro dinero en subvenciones para millonarios como Almodóvar o como los dictadores de cualquier república bananera (esté en South Amerikkka o en Afrikkka)?
  • ¿no es verdad que los que sufrieron ese clavario habían, previamente, votado para que la justicia sea un cachondeo?

Que los que se han cuidado muy mucho de controlar (y repartirse) a los jueces y de que los juzgados sean pre paleolíticos mientras dotan de pasta gansa a Hacienda (que son ellos, excepto para pagar que somos los demás) y a los ponedores de multas se permitan, esos mismos (y mismas) interfectos, poner como excusa para defender a un (presunto) chorizo la lentitud de la justicia que ellos han cultivado amorosamente es, obviously, una desvergüenza, un descaro y algo mas.

NOTA: Por si hay dudas, aclaro que me vale para sociatas, peperos, convergentes, convenientes y otros amigos de lo ajeno. Que en legislar para poder chanchullear y para subirse el sueldo y las pensiones con cargo a los imbéciles siempre han conseguido unos consensos de no te menees. Será que eso no lo legislan en caliente. Será que lo legislan fríamente. Pero a veces, solo a veces, les toca a ellos pringar. Pues empatía la justa. Osea. Cero.
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