domingo, 14 de marzo de 2010

Arturo "MaxwellSmart" Canalda: un ejemplo

Me sonaba el nombre de Arturo Canalda; pero no sabía que era la reencarnación de Maxwell Smart hasta hoy. Aunque nunca he tenido en mucho la inteligencia de los personajes públicos (digo inteligencia, listillos lo son rato largo, sobretodo para trincar pasta) no pensaba que la estupidez pudiera alcanzar cotas tan elevadas y excelsas.

¿De qué va esto? Pues resulta que el Defensor del Menor (juas juas) de la taifa madrileña ha declarado, confesado o alardeado (no se sabe muy bien) de tener un perfil en tuenti para vigilar a sus canalditos. La noticia no tiene desperdicio.

En la conferencia inaugural del 'Curso de mediación y resolución de cyberconflictos entre menores' que se imparte este viernes y el jueves en la Escuela de Negocios de la Universidad San Pablo CEU, Canalda aseguró que este control es "algo necesario a pesar de que puede resultar controvertido porque alguien puede entender que es vulnerar la intimidad de los hijos".


"Yo participo en la red social 'Tuenti' porque me di de alta con un perfil falso y estoy en la red viendo lo que hacen mis hijos como si fuera un chico más", añadió en este sentido.


"No participo jamás en las conversaciones que tienen mis hijos, estoy exclusivamente como espectador y me doy cuenta de que suben información 'por un tubo' tanto ellos como sus amigos, información que puede ser accesible a personas como yo, que soy un amigo que nadie conoce pero que todos conocen como amigo", señaló.


Además, Canalda informó de que en su caso cuenta con una dirección de correo familiar a la que llegan los correos de los más pequeños y que gestionan él y su mujer, controla el historial de las páginas visitadas en los ordenadores y tiene establecidos filtros para determinados contenidos. En su opinión, éstas son "cosas que como padres ayudan a saber dónde están los problemas".
Vamos por partes, como recomendaba el famoso filósofo Jack (the Ripper).

Parte primera: 

"La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona" (Cipolla)

Mire usted, si sus hijos no se habían creado segundos perfiles para huir de usted, a estas alturas ya deben de tener unos cuantos. Listo, que eres un listo, lumbrera!

Desde que, allá por la primera glaciación, en casa entró la cibercosa (aún recuerdo aquellas BBS (suspiro)) he procurado que mis hijos hagan un uso razonable de la tecnología y de las posibilidades de información y comunicación que ofrece. Cuando digo "un uso razonable" me refiero precisamente al ejercicio de la virtud de la sensatez, de la razón.

Que en Internet hay porno no lo duda nadie. Quizás sea algo más explícito que el que se exhibía en el kiosco de la puerta del colegio, aunque sería difícil medirlo. Porque no se si el señor Canalda desconoce que en los kioscos que hay alrededor de las escuelas se ven mas tetas que en una playa nudista. Digo lo de "se ven mas tetas" por aquello de la frase hecha y por no detallar. Claro que para eso pagamos a los políticos: para que llenen de tetas los kioscos que hay a las puertas de los colegios ¿no? Educación se le llama a eso.

Pero obviemos eso y vayamos a la cosa de la paternidad. Yo tengo cuenta en Facebook, en el Messenger, en MySpace y en mas sitios que tengo agrupados en una categoría de marcadores que se llama "mis sitios que no hay forma de controlar" porque no hay forma de controlar en cuantos sitios esta uno. Bien. En Facebook están la mayoría de mis hijos y estamos agregados como amigos. Sin esconderme, oiga. Nivel que tiene uno.


Que alguno de mis hijos decida tener un segundo perfil "oculto" es una posibilidad, ciertamente. Yo les he provisto de cuentas de correo y me consta que ellos se han agenciado otras por su cuenta. Lo que es normal porque es normal que quieran tener su intimidad.

¿Adónde quiero ir a parar? Pues al hecho simple y sencillo de que uno no puede evitar los peligros que acechan a sus hijos. Alguien dirá "desgraciadamente". Yo no. Yo creo que afortunadamente, ya que eso evita que los convirtamos en guiñapos incapaces de valerse por si mismos.

Un padre debe de asesorar a sus hijos, debe de ayudarles a entender los riesgos, debe de animarles a defender sus derechos... un padre debe (a pesar de la eme de sistema escolar que padecemos) intentar que sus hijos sean personas decentes.

Un analfabeto (como el sujeto en cuestión) puede desconocer que cuando tus hijos salen a la calle con sus colegas pueden entrar en el primer CiberPakiCafé y ponerse ciegos de ver guarrerías o chatear con el mayor hijo de Satanás que existir pueda. El desconocimiento, en el caso del Defensor del Menor de esa realidad sólo ratifica que "Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación". La única seguridad real que tiene un padre nace de la confianza que tenga en sus hijos. No hay más. Que es la confianza que se deriva de creer que uno ha hecho lo que debe de hacer.

Cuando a uno no le dejaban volver tarde porque "qué has de hacer fuera de casa a esas horas", ya las viejas de antaño recordaban aquello de que "lo que haya querido hacer ya lo habrá hecho por la mañana o por la tarde". Y es exactamente así. Ergo volvemos a la confianza. O confías en esas personas que has traído al mundo o mejor te cortas las venas.

Y, caso de ser tan imbécil como para no confiar en ellos, no lo publiques, capullo, que les estás diciendo a tus hijos a través de los medios que no te fías de ellos, que no confías en su criterio, que no confías en haber sido capaz de haberles transmitido valores, decencia y sensatez.

Y a los demás nos dices que... pasemos a la segunda parte.

Parte segunda: donde regresa Smart
"Tenemos que trabajar para que los padres y educadores conozcan dónde está el peligro", indicó Canalda al tiempo que explicó la dificultad de atajar este nuevo tipo de acoso escolar que antes "se quedaba en el patio del colegio y en el aula, y al que ahora las nuevas tecnologías proporcionan nuevas herramientas susceptibles de ser mal utilizadas".


Además, Canalda hizo alusión al peligro del fenómeno 'bola de nieve' que se produce en el entorno de la web y que hace que los chicos, en lugar de defender a aquéllos que son acosados, se sumen a la causa por el peligro de ser "apartados del resto", algo que tiene "consecuencias demoledoras".
El señor Canalda acaba de descubrir que hay chicos que se suman a un acoso por el peligro de ser apartados. Cosa novedosa ésta. Antes de Internet jamás pasaba. ¿Pero este señor es idiota?

Que cualquier herramienta es susceptible de ser mal utilizada es una obviedad tal que debería avergonzarle decirla. Efectivamente, un bisturí salva vidas; pero puede matar. Un móvil puede ayudar a salvar una vida o servir para detonar una bomba. ¿Y? Aparte del placer de descubrir que con los ladrillos se puede construir una casa o lapidar ¿qué? Pues nada... a seguir cobrando de lo que nos quitan.

Parte tercera: de las técnicas

Como muy bien dice el señor Canalda, hay herramientas susceptibles de ser mal utilizadas. Por ejemplo, creando un perfil falso.

Una web-cam sirve para hacer una videoconferencia, también puede servirle al señor Canalda para mantener bajo vigilancia el dormitorio de sus zagales. ¿Hace también eso, señor Canalda? Porque igual en el dormitorio usan un móvil para... cosas malignas. Y no digamos ya si se quedan solos en casa. ¿Poner web-cams sin el conocimiento de sus hijos a fin de ejercer ese control al que llama patria potestad es "algo necesario a pesar de que puede resultar controvertido porque alguien puede entender que es vulnerar la intimidad de los hijos"? ¿Qué opina usted, señor Canalda?

¿Qué tal disfrazarse para seguirles y asegurarse de que no se junten con indeseables?

¿No es lo mismo? ¿De veras no es lo mismo?
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