martes, 30 de marzo de 2010

La pregunta (insidiosa) es...

La pregunta (insidiosa) es... ¿Por qué el PP del señor Rajoy le pagaba un sueldo al señor Matas?

Recuerde el lector: los dineros que maneja el señor Rajoy nos son detraidos (sustraidos) a todos los ciudadanos mediante impuestos para repartirselos. No son dineros de sus afiliados, no.

Por lo tanto, el señor Rajoy ha hecho uso de un dinero público para darle un sueldazo al señor Matas.

¿Por qué?

Corolario: ¿entra este comportamiento en algún supuesto delictivo?

Si no entra ¿por qué no?

Si la Constitución prohibe la afiliación obligatoria ¿por qué hemos de pagar a partidos y sindicatos?

viernes, 26 de marzo de 2010

Unos chistes para relajarnos este finde preludio de....

Afine el sentido del humor el alma dormida
Avive el seso y despierte... sus mejores sentimientos

Amo a po la primera

¿Qué es Irene Villa envuelta en papel de aluminio?
Un Ferrero Roché

JAJJAJAJAJAJJAAJJJA Es que me troncho!

¿Qué es Irene Villa subida en un tractor?
Un Transformer!

JUASJUASJUAS Ay,que me da

A que no sabéis cual es el campo de fútbol favorito de Irene Villa?
MESTALLA!

Ay, señor! que no puedorrrrrrrrrr

¿Cuál es la canción preferida de Irene Villa?
LA BOMBA!

Esto es que... es que... ayayayayayay

Puede parecer mentira. Lo se. Estos chistes me los han explicado mis hijos. Bendita inocencia!

jueves, 18 de marzo de 2010

Francia ha pagado un gran precio

Todo mi cariño para el policía asesinado, sus familiares y amigos.

"Francia ha pagado un gran precio". Esto o algo así es lo que decía el presidente de nuestro gobierno justo antes de añadir "por colaborar con nosotros en la lucha contra ETA".

Todo mi cariño para el policía asesinado, sus familiares y amigos.

No, presidente. Yerra usted y lo sabe,

Todo mi cariño para el policía asesinado, sus familiares y amigos. 

Francia ha pagado un gran precio por haber alimentado durante casi cuarenta años a la bestia. A Giscard, Miterrand y Chirac les iba muy bien que la bestia debilitara a su enemigo del sur. Y arroparon con amoroso cuidado a la bestia. La misma que ahora les araña.

Todo mi cariño para el policía asesinado, sus familiares y amigos.

Hace apenas doscientos años que hubo que devolver al norte de los Pirineos a unos invasores. Los mismos que no han tenido empacho en aliarse con nuestros tradicionales amigos del Sur cuando decidieron ocupar un islote o cuando deciden amenazar a Ceuta y Melilla. Los mismos que dieron cobijo físico, logístico, moral y político a los que reventaban ciudadanos en Hipercor y niños en los cuarteles. Yo vivía en el barrio donde estaba y esta Hipercor. Y no olvido.

Todo mi cariño para el policía asesinado, sus familiares y amigos. Creo que ya lo he dicho. Unido a un profundo desprecio al país y la nación del norte. Algunos no olvidamos.

domingo, 14 de marzo de 2010

Acotaciones a la entrada anterior (Canalda, Don Arturo)

Aprovechando que hoy es sábado y mis hijos están por ahí con sus amigos, he bajado a comprar tabaco (maldito sea) y a tomar una cervecilla. Mientras lo hacía, iba yo pensando en que, quizás, la entrada anterior (que ahora es la pre-anterior, que el interfecto no descansa) me ha quedado un poco jipi. Y me han dado ganas de acotar algunas cosas.

Uno de los rasgos definitorios de la imbecilidad supina es la arrogancia. Otro es la inconsciencia.

¿Qué significa confiar en los hijos de uno?

Estoy seguro de que, al igual que yo antes, mis hijos no aprenderán de mis errores; sino que aprenderán de los suyos. Y estoy seguro de que yo, al igual que mis padres, me mesaré los cabellos más de una vez pensando en por qué no me escucharon. La respuesta es simple y sencilla: cada ser humano tiene su camino y ningún ser humano puede vivir la vida de otro, por mucho que algunos se empecinen.

También estoy seguro de que mis hijos vivirán, al igual que lo hice yo, su primera borrachera. Espero que no y es humano esperar que no; pero siendo realista lo normal es que pasen por ese trance. Nada puedo hacer para evitarlo; salvo prevenirles. Prevención que, reconozcámoslo, sirvió de poco en mi caso.

Del mismo modo, tengo el convencimiento de que deberán de sobrevivir, como sobreviví yo (espero que menos malamente, la verdad), a esa etapa durísima llamada adolescencia. Que harán tonterías, como hice yo; que harán barbaridades, como hice yo. Me cabe esperar que no las hagan más gordas de las que hice yo (y esto, conociéndome como me conozco, no es tan difícil).


Tengo la seguridad de que, al igual que yo, mis hijos cometerán errores. No los mismos que yo, sino los suyos propios. Sé que no tomarán las decisiones que yo tomaría; pero también sé que muchas de mis decisiones no han sido precisamente un gran éxito.

Y, si, sus decisiones no serán las que yo desearía. Pero ni lo espero ni lo deseo. Siempre recuerdo un capítulo de una serie, quizás Matrimonio con hijos, quizás Infelices para siempre, en la que los padres hunden la carrera (y la vida) del hijo y acaban en la cama en una conversación que debería de formar parte de las ceremonias de bodas y bautizos: 
  • Ha perdido la mejor oportunidad que jamás tendrá en la vida
  • Si
  • Le hemos arruinado la vida
  • Si; pero no vamos a reconocerlo
  • Además, la culpa es suya. ¿A quién se le ocurre hacer caso a unos fracasados como nosotros?
¿Entonces?

Pues entonces, lo que cabe esperar razonablemente es que mis hijos sean personas decentes. Solo espero y deseo que sus decisiones tiendan a ser justas y decentes; que nunca dejen de ser ellos mismos y que, al final de sus días, puedan sentirse razonablemente orgullosos de lo que han hecho con ese don que llamamos vida.

Y si, de paso, se sienten orgullosos de su padre, ya sería la leche. Al menos siempre podrán decir que su padre no era un político.Que no es poco.

PS:

Alguien podría pensar que me incluyo en la lista de fracasados. Nada más lejos de la realidad. Precisamente, el saberme no perfecto me garantiza que no lo soy. Porque la lista de los fracasados está encabezada por los perfectos. Y les siguen de cerca todos esos viejunos para los que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tiempo o juventud. Que viene a ser lo mismo: miedo.

Además de imbécil, mentiroso. Y no dimite.

El señor Canalda se explica. Y sus explicaciones demuestran que mintió en sus declaraciones previas o en sus aclaraciones.O en ambas, que es lo más probable.

Decir que su pavoneo de su "responsabilidad" en espiando y sus llamadas a que le tomemos como ejemplo quedan en un "mi hija me invitó" no sé si si insulta más a mi inteligencia, a la suya o a su decencia.

En cualquier caso, demuestran que es un sujeto indigno de cobrar del dinero de los contribuyentes.

Lean, comparen y, si encuentran algo mejor, bótenlo.

Actualización: Más sobre el listillo.

Arturo "MaxwellSmart" Canalda: un ejemplo

Me sonaba el nombre de Arturo Canalda; pero no sabía que era la reencarnación de Maxwell Smart hasta hoy. Aunque nunca he tenido en mucho la inteligencia de los personajes públicos (digo inteligencia, listillos lo son rato largo, sobretodo para trincar pasta) no pensaba que la estupidez pudiera alcanzar cotas tan elevadas y excelsas.

¿De qué va esto? Pues resulta que el Defensor del Menor (juas juas) de la taifa madrileña ha declarado, confesado o alardeado (no se sabe muy bien) de tener un perfil en tuenti para vigilar a sus canalditos. La noticia no tiene desperdicio.

En la conferencia inaugural del 'Curso de mediación y resolución de cyberconflictos entre menores' que se imparte este viernes y el jueves en la Escuela de Negocios de la Universidad San Pablo CEU, Canalda aseguró que este control es "algo necesario a pesar de que puede resultar controvertido porque alguien puede entender que es vulnerar la intimidad de los hijos".


"Yo participo en la red social 'Tuenti' porque me di de alta con un perfil falso y estoy en la red viendo lo que hacen mis hijos como si fuera un chico más", añadió en este sentido.


"No participo jamás en las conversaciones que tienen mis hijos, estoy exclusivamente como espectador y me doy cuenta de que suben información 'por un tubo' tanto ellos como sus amigos, información que puede ser accesible a personas como yo, que soy un amigo que nadie conoce pero que todos conocen como amigo", señaló.


Además, Canalda informó de que en su caso cuenta con una dirección de correo familiar a la que llegan los correos de los más pequeños y que gestionan él y su mujer, controla el historial de las páginas visitadas en los ordenadores y tiene establecidos filtros para determinados contenidos. En su opinión, éstas son "cosas que como padres ayudan a saber dónde están los problemas".
Vamos por partes, como recomendaba el famoso filósofo Jack (the Ripper).

Parte primera: 

"La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona" (Cipolla)

Mire usted, si sus hijos no se habían creado segundos perfiles para huir de usted, a estas alturas ya deben de tener unos cuantos. Listo, que eres un listo, lumbrera!

Desde que, allá por la primera glaciación, en casa entró la cibercosa (aún recuerdo aquellas BBS (suspiro)) he procurado que mis hijos hagan un uso razonable de la tecnología y de las posibilidades de información y comunicación que ofrece. Cuando digo "un uso razonable" me refiero precisamente al ejercicio de la virtud de la sensatez, de la razón.

Que en Internet hay porno no lo duda nadie. Quizás sea algo más explícito que el que se exhibía en el kiosco de la puerta del colegio, aunque sería difícil medirlo. Porque no se si el señor Canalda desconoce que en los kioscos que hay alrededor de las escuelas se ven mas tetas que en una playa nudista. Digo lo de "se ven mas tetas" por aquello de la frase hecha y por no detallar. Claro que para eso pagamos a los políticos: para que llenen de tetas los kioscos que hay a las puertas de los colegios ¿no? Educación se le llama a eso.

Pero obviemos eso y vayamos a la cosa de la paternidad. Yo tengo cuenta en Facebook, en el Messenger, en MySpace y en mas sitios que tengo agrupados en una categoría de marcadores que se llama "mis sitios que no hay forma de controlar" porque no hay forma de controlar en cuantos sitios esta uno. Bien. En Facebook están la mayoría de mis hijos y estamos agregados como amigos. Sin esconderme, oiga. Nivel que tiene uno.


Que alguno de mis hijos decida tener un segundo perfil "oculto" es una posibilidad, ciertamente. Yo les he provisto de cuentas de correo y me consta que ellos se han agenciado otras por su cuenta. Lo que es normal porque es normal que quieran tener su intimidad.

¿Adónde quiero ir a parar? Pues al hecho simple y sencillo de que uno no puede evitar los peligros que acechan a sus hijos. Alguien dirá "desgraciadamente". Yo no. Yo creo que afortunadamente, ya que eso evita que los convirtamos en guiñapos incapaces de valerse por si mismos.

Un padre debe de asesorar a sus hijos, debe de ayudarles a entender los riesgos, debe de animarles a defender sus derechos... un padre debe (a pesar de la eme de sistema escolar que padecemos) intentar que sus hijos sean personas decentes.

Un analfabeto (como el sujeto en cuestión) puede desconocer que cuando tus hijos salen a la calle con sus colegas pueden entrar en el primer CiberPakiCafé y ponerse ciegos de ver guarrerías o chatear con el mayor hijo de Satanás que existir pueda. El desconocimiento, en el caso del Defensor del Menor de esa realidad sólo ratifica que "Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación". La única seguridad real que tiene un padre nace de la confianza que tenga en sus hijos. No hay más. Que es la confianza que se deriva de creer que uno ha hecho lo que debe de hacer.

Cuando a uno no le dejaban volver tarde porque "qué has de hacer fuera de casa a esas horas", ya las viejas de antaño recordaban aquello de que "lo que haya querido hacer ya lo habrá hecho por la mañana o por la tarde". Y es exactamente así. Ergo volvemos a la confianza. O confías en esas personas que has traído al mundo o mejor te cortas las venas.

Y, caso de ser tan imbécil como para no confiar en ellos, no lo publiques, capullo, que les estás diciendo a tus hijos a través de los medios que no te fías de ellos, que no confías en su criterio, que no confías en haber sido capaz de haberles transmitido valores, decencia y sensatez.

Y a los demás nos dices que... pasemos a la segunda parte.

Parte segunda: donde regresa Smart
"Tenemos que trabajar para que los padres y educadores conozcan dónde está el peligro", indicó Canalda al tiempo que explicó la dificultad de atajar este nuevo tipo de acoso escolar que antes "se quedaba en el patio del colegio y en el aula, y al que ahora las nuevas tecnologías proporcionan nuevas herramientas susceptibles de ser mal utilizadas".


Además, Canalda hizo alusión al peligro del fenómeno 'bola de nieve' que se produce en el entorno de la web y que hace que los chicos, en lugar de defender a aquéllos que son acosados, se sumen a la causa por el peligro de ser "apartados del resto", algo que tiene "consecuencias demoledoras".
El señor Canalda acaba de descubrir que hay chicos que se suman a un acoso por el peligro de ser apartados. Cosa novedosa ésta. Antes de Internet jamás pasaba. ¿Pero este señor es idiota?

Que cualquier herramienta es susceptible de ser mal utilizada es una obviedad tal que debería avergonzarle decirla. Efectivamente, un bisturí salva vidas; pero puede matar. Un móvil puede ayudar a salvar una vida o servir para detonar una bomba. ¿Y? Aparte del placer de descubrir que con los ladrillos se puede construir una casa o lapidar ¿qué? Pues nada... a seguir cobrando de lo que nos quitan.

Parte tercera: de las técnicas

Como muy bien dice el señor Canalda, hay herramientas susceptibles de ser mal utilizadas. Por ejemplo, creando un perfil falso.

Una web-cam sirve para hacer una videoconferencia, también puede servirle al señor Canalda para mantener bajo vigilancia el dormitorio de sus zagales. ¿Hace también eso, señor Canalda? Porque igual en el dormitorio usan un móvil para... cosas malignas. Y no digamos ya si se quedan solos en casa. ¿Poner web-cams sin el conocimiento de sus hijos a fin de ejercer ese control al que llama patria potestad es "algo necesario a pesar de que puede resultar controvertido porque alguien puede entender que es vulnerar la intimidad de los hijos"? ¿Qué opina usted, señor Canalda?

¿Qué tal disfrazarse para seguirles y asegurarse de que no se junten con indeseables?

¿No es lo mismo? ¿De veras no es lo mismo?

sábado, 13 de marzo de 2010

Del fútbol o balompié

"Y en nuestra oferta está incluído el canal GOL TV, con lo que se ahorra usted los 15 euros que cuesta en otras plataformas". Pues no, amable señorita. No me lo ahorro sino que lo pago por la cara. Porque no me gusta el fútbol y no pagaría por ver un partido ni jarto pesicola.

Sin embargo, a veces, me gusta bajarme al bar de la plaza al anochecer el domingo y tomarme una cervecita viendo el fútbol o, por mejor decir, viendo el espectáculo de los parroquianos viendo el fútbol. Es divertido y, además, no hago daño a nadie.

Me he decidido a escribir unas líneas sobre el fútbol a cuenta de algunas conversaciones vividas últimamente. En ellas se hablaba de árbitros, de equipos... vaya, lo que siempre ha sido el fútbol. Así que me he dicho "¿por qué no?" y aquí estoy escribiendo de fútbol.

The swindle

Al modo de aquella película de McLaren sobre los Pistols, el gran fraude del fútbol es su imposibilidad física que genera todo ese mundo de pasión que lo rodea.

Una persona me decía "si quisieran, pondrían cámaras como en el fútbol americano y así se acabarían polémicas como la mano del francés y otras". Y me pareció un comentario muy sensato.

Sin obviar el hecho, penoso pero cierto, de que un ser humano con poder contrae el virus de la corrupción (aunque algunos, pocos, no lo desarrollen) y que, por eso mismo, las pasiones, preferencias, gustos y odios de esa persona afectan a sus decisiones de formas en ocasiones manifiestamente escandalosas el punto crucial reside en la imposibilidad física de que un árbitro (o equipo arbitral) pueda aplicar las normas con conocimiento de causa; osea, bien.

Imaginemos que para sacar el carnet de conducir hubiera que calcular en milmillonésimas de micra la distancia entre el vehículo propio y el más cercano. Es evidente que nadie lo podría hacer. Es más, es dudoso que los examinadores dispusieran (costes mandan, salvo que algún primo de alguien tenga una empresilla...) de equipo para poder validar las respuestas de los examinandos. Resultaría, más que cómico, una estafa en toda regla que permitiría al examinador aprobar a quien quisiera.

Pues algo similar ocurre en el fútbol. ¿De verdad alguien cree que unos señores árbitros y linieres tienen la capacidad de identificar en el segundo exacto en que un jugador golpea la pelota si otro está en línea con la defensa o un milímetro más adelantado? Pero si ni siquiera se ve con claridad con la moviola esa!

¿Qué ocurre cuando el árbitro (y sus linieres) no ven la patada, puñetazo, escupitajo u otro tipo de agresión que se produce fuera de su foco visual? Pues que se guían por el griterío y por las convulsiones preagónicas del millonario de turno, combinadas, eso sí, con el teatro del otro millonario "yo es que pasaba por aquí y no se de qué va esto".

Efectivamente, si hubieran cámaras y unos árbitros auxiliares observándolas se minimizaría el nivel de error. Cierto es que eso quitaría "pasión" al "deporte", con lo que pudiera darse que se acabara convirtiendo en una especie de nadería. Eso sí, siempre nos quedarían las divisiones inferiores y los infantiles para poder cagarnos en la familia de árbitros, jugadores y público contrario.

La renuncia

Siendo eso verdad, me llama la atención el caso del francés que usó la mano. No es que mano y francés sean excluyentes, ni mucho menos.

Pero de un señor bajito y de tanta altura como Monsieur Sarkozy yo hubiera esperado algo más. No demasiado porque he de confesar que me pasa como al padre de Austin Powers, que no soporto a la gente que no soporta a otros por su origen ni a los gabachos. Bromas aparte, es cierto que lo que diré corresponde más al espíritu quijotesco hispano que al norteño, si nos atenemos a su máximo exponente en España: un tal Pepe Botella.

Y lo que pienso es que, siendo la selección de un país representación del mismo, el presidente de Francia debería de haberse negado a aceptar que su país pueda llegar a ser campeón del campeonato a partir de un fraude. De hecho, lo mejor que le puede pasar a Francia es no ganar, porque si gana será la victoria de la mano del francés. Ya se que la famosa mano del drogata no ha avergonzado a su país y que, incluso, hay una iglesia que le adora.... pero sigo creyendo que el ser humano puede dar mas de si.

Podría el presidente haber pedido a los organizadores la repetición del partido. Por ejemplo. Se negaron, ya lo se. Bien. Pero no lo pidió. Entonces podría haber propuesto a los irlandeses un partido de desempate con un premio: ya que Francia va al campeonato con una trampa, los jugadores serán los que ganen esa confrontación. No me negará nadie que sería entrañable ver a los irlandeses jugar con el uniforme francés, llegado el caso; pero no veremos nada así.

Hay mas ideas que he oído. Todas van en la línea de pensar en qué clase de mensaje se envía a los jóvenes (y jóvenas). ¿Vale robar si no te pillan? ¿Vale autoamnistiarse? ¿Vale dictar leyes que hagan legal lo inmoral e ilegítimo?

No es que espere que un político europeo vaya a dar lecciones fácticas de decencia. Pero a veces uno espera que hagan "como si". Pero ni eso.

Lo cual no deja de ser penoso corolario del hecho de que todo un señor calle como ... eso ... cuando sabe que ha cometido una infracción y un fraude. Creo que hubo un tiempo en que el fairplay obligaba a ir al árbitro y decirle "cusha, que lé dao con la mano, trón, que eso ni é gó ni é ná" (o como se diga en la lengua franca). O, en su defecto, obligaban a devolver la bola al contrario o a no aprovechar un penalti ilegal, injusto, inmoral e ilegítimo.

Lo curioso

Eso me lleva a un punto curioso. Veamos: si usted roba una manzana y el guardia no lo ve, pero queda grabado en la cámara de seguridad, se le cae el pelo. Pero si usted se roba unos millones metiendo un gol con la mano (porque, no olvidemos, estar en la competición son muchos millones para jugadores, técnicos, directivos y sanguijuelas), aunque le pillen con la cámara se va de rositas.

Millones los que se agencian. Pero ¿y el dinero de la gente que ha apostado esperando juego limpio? Que a mi no me guste apostar no quiere decir que quien apuesta (con su dinero, ojito, con su dinero legítimamente adquirido) no tenga sus derechos. ¿Y el dinero de los hoteleros, restauradores, taxistas, etc que ya no van a tener el mayor espectáculo del mundo en sus ciudades?

Unas ideas

Yo creo que el fútbol pude regenerarse si se toman algunas medidas. Yo propongo éstas pocas:
  1. Creo que debería de prohibirse la horterada de esas botas que calzan. No hace falta que vayan de negro, pero la uniformidad debería de incluir las botas y, de ser posible, evitar esos colores dignos de de figurar en el vestuario de cualquier drag queen.
  2. Creo que debería de habilitarse a los futbolistas de bolsitas en las que depositar sus moquitos en vez de ir soltando lapos por el campo, que es cosa que les hace humanos, ciertamente, pero humanos guarros. Y no esta bien que un millonario vaya por ahí escupiendo como un obrero. En su defecto, se les podría someter a una intervención quirúrgica antes de pasar a los primeros equipos (que los chavales no acostumbran a ser millonarios).
  3. Que deberían de usarse medios tecnológicos me parece indudable, pese a que muchas profesiones se resisten a los avances y pretenden seguir viviendo igual que hace siglos. La tecnología debería de servir, al menos, para
    1. Identificar comportamientos antideportivos y sancionarlos. Los haya visto el árbitro o no. En estos comportamientos entra tanto el que se tira a la piscina sin que le rocen como el que intenta asesinar. Y eso debería de poder hacerse tanto durante el juego como después.
    2. Permitir la aplicación de esas normas que se escapan a la capacidad humana.
  4. Que sería bueno que los jugadores y técnicos mantuvieran una mínima compostura y que, si está prohibido dirigirse al árbitro, no se tolerase el espectáculo de esos millonarios actuando como turbas en proceso de aplicación de la ley de Lynch.
Al final del camino, hay que reconocer que el fútbol es un espectáculo, que no un deporte. Y que los espectáculos deben de tener unas normas y que éstas deben de respetarse. O eso o hagamos como en la tele: para evitar violaciones, mostrémoslas en las cámaras y que siga el espectáculo.

lunes, 1 de marzo de 2010

Una idea

Sin que sirva de precedente, hoy voy a ofrecer al gremio de restauradores y expendedores de comercio y bebercio una idea o sugerencia gratis total:

¿Qué tal si ponéis colgadores en el lavabo?

Superado el impacto inicial de la propuesta, me permito argumentarla:
  • ¿Ha pensado usted, querido barman, en cómo debemos de organizarnos para realizar esas acciones evacuativas cuando llevamos abrigo?
  • ¿Se imagina los alardes de equilibrio necesarios para acomodar (sin perjudicar) carpetas, bolsos y maletines?

Como usuario, tomo nota de esos pequeños detalles que hacen de la visita a un local una experiencia agradable o estresante. La agradable me hace repetir, la otra me hace evitar la repetición.
No se si se me entiende, pero todos ganamos. ¿no?

NOTA FINAL:

Si algún político lee esta entrada, por favor, por favor, por favor no no no no no no nooooooooooooo hagan ninguna ley, reglamento ni ninguna de esas sandeces que acostumbran.
Basta con saber que el bar tiene unos servicios que no me gustan para no volver. Gracias.