domingo, 17 de enero de 2010

Haiti

Volvemos a los viejos hábitos. De nuevo, ante una catástrofe natural, cual es un terremoto, se nos pide un esfuerzo para "salvar", un esfuerzo de eso que llaman solidaridad.

Yo encuentro a faltar una reflexión que me parece imprescindible: ¿qué ha hecho posible esa tragedia?

No me refiero a desvaríos como el que menciona Elentir en su blog, que me recuerdan un chiste de Cox & Forkum en el que aparecía un ecologista contento por los muertos de un desastre (ya se sabe que hay que reducir la población humana).

No me refiero a estas miserias, aunque algo tienen que ver con lo que ha hecho posible esta tragedia. Creo.

Tampoco me refiero al debate, interesante sin duda, acerca de nuestra capacidad de predecir y prevenir fenómenos que estan a una escala que nos desborda por completo. Yo creo que al autor se le ha ido la pinza al no poner en una escala temporal su afirmación de que no podremos predecirlos ni prevenirlos. Hoy no. Mañana, ¿quién sabe?. Los avances científicos (pese a su sumisión a la estupidez políticamente correcta) son impresionantes y yo confío en que, si somos capaces de superar nuestro lado oscuro (la estupidez y la mentira), estaremos en condiciones de hacer cosas que no describo porque soy consciente de que no soy capaz de imaginarlas. Es que yo no soy ecologista y, por tanto, no lo se todo. Sin embargo, esto tiene algo que ver con lo que ha hecho posible esta tragedia.

Supongo que, además de no saberlo todo, tengo bastante de descreído porque no alcanzo a comprender que la naturaleza, poderosa como es, acepte los límites de los estados humanos. En este último artículo se hace referencia a un dato escalofriante: "su renta era de 1300 dólares anuales per capita, algo que contrasta fuertemente con los 8200 del vecino país". Si miramos el mapa de la libertad de la zona (vía Desde el Exílio) y lo comparamos con el de la renta per cápita, es evidente que existe alguna correlación entre libertad y riqueza.

Vía Blogbis llego a este cuadro en el que se combinan tres indicadores para cada país (2008): el de la Freedom House sobre libertades (1 mejor y 7 peor) , el de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal sobre libertad económica (0 nula y 100 máxima) y el de Transparency International sobre la percepción de corrupción (0 máxima y 10 mínima).

Haití tiene un FH de 4.5 y la República Dominicana lo tiene de un 2. Japón (que de terremotos saben algo) está en el 1.5. España está en el 1.
Haití tiene un HF/WSJ de 48.9 y la República Dominicana lo tiene de un 58.5. Japón está en el 72.5. España está en el 69.7.
Haití tiene un TI de 1.4 y la República Dominicana de un 3. Japón está en el 7.3. España está en el 6.5.

Como soy consciente de que estos datos provienen de fuentes neoliberales y satánicas quiero completarlos con una referencia a un directivo del Barsa (Xavier Sala i Martin) que establecía la relación entre el crecimiento económico y la disminución de las desigualdades. Muy interesante.

El punto clave, en mi opinión, es que el crecimiento económico requiere de algunos factores como los antes apuntados: libertad política y económica y ausencia de corrupción. Habrá que ver la evolución del "milagro" chino; pero si nos remitimos a los antecedentes es bastante probable que estemos ante un espejismo tal que el del "milagro" soviético o el del "milagro" cubano.

Usualmente se recurre al fantasma del colonialismo para "justificar" la pobreza de ciertos países. No es un mal intento si somos capaces de olvidar que USA, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong, Chile, India y muchos otros países fueron igualmente colonias. 

Mucho menos a menudo se plantea la responsabilidad como base de la riqueza. Pero la responsabilidad no es viable ni exigible cuando se es esclavo. Parece lógico. Quizás eso esté en la base de un hecho que puede sorprender a quien quiera sorprenderse: se cree que un 80% de los haitianos con niveles educativos elevados han emigrado. ¿Y qué esperaban?

Y hemos de volver a la pregunta inicial: ¿qué ha hecho posible esa tragedia?

Durante los últimos años todos hemos sabido que cualquier desastre natural (terremoto, huracán u otro) iba a tener consecuencias devastadoras en Haití. Del mismo modo que lo sabemos respecto a otras zonas del planeta. Del mismo modo que sabemos que hay otros países con tanto o mayor riesgo de sufrir catástrofes sin que las consecuencias sean dramáticas.

¿Que hace eso que llamamos "comunidad internacional"? Pues colabora en el mantenimiento de ese estado de cosas.


¿Que hace eso que llamamos "sociedad civil"? Pues ser solidaria cuando ya no hay remedio.


Yo echo de menos algo de responsabilidad por parte de los que vivimos en sociedades ricas que, casualmente, suelen ser sociedades (presuntamente) libres. Toleramos las mayores atrocidades en nuestro vecindario (que no otra cosa son esos países) gracias, entre otras cosas, a que nuestros medios de comunicación se encargan de no mostrárnoslas hasta que la dimensión de la tragedia las convierte en vendibles, en share.


Nos venden la moto de la paz y la compramos renunciando a todo aquello que la hace posible: la libertad y la justicia. Lo hacemos en casa y lo hacemos con el vecino. La frase "luchar contra las tiranías" nos parece bien en Braveheart; pero no estamos dispuestos a ello.



Un país que se considera libre y respetuoso de los derechos humanos no puede dar la espalda a los demás países que hacen lo mismo ni considerar aliados y amigos a tiranos.


La ONU es una organización inútil a estos efectos, ya que está formada por una mayoría de tiranías. Es necesario que los ciudadanos libres de los países libres (y de los que no lo son) exijamos un marco de colaboración y autodefensa limitado a países libres; un grupo de países que, hoy, podrían estar ayudando a las víctimas del terremoto y garantizando que las ayudas no van a ir a los bolsillos de los corruptos ni a salvaguardar a las fuerzas de represión de los tiranos, sino a los ciudadanos. Garantizando, de paso, que la reconstrucción se haga con las mismas garantías con las que se construye en California o en Japón; lo que, de paso, ayudaría a crear riqueza en el país. Garantizando que, al final del proceso, no se les abandonará a su suerte en manos de tiranos.


Ese sería un dinero bien invertido, creo yo. Lo demás es, con todo mi respeto, una forma de justificar nuestra connivencia con los tiranos; de sentirnos bien mientras la noticia tiene share suficiente para estar en la tele; luego volverán los escuadrones a poner a los protestones en su sitio; luego quiere decir una vez que, de nuevo, les abandonemos. Hasta que llamen a la puerta de casa.
Publicar un comentario