domingo, 24 de enero de 2010

Breve reflexión sobre la esperanza (que es lo último que se pierde)

Dicen que dicen que la esperanza es lo último que se pierde.

Algunos seres humanos consideramos que la esperanza es un mecanismo suicida que nos dota de la capacidad de sobrepasar los límites de la imbecilidad.

Hace menos de nada, el muy ilustre alcalde de la capital, futuro presidente de la república o de algo ha insistido, once again, en lo que les propio.

Sin en cambio no he podido leer a nadie que se preguntara ¿Guay (o bicós) no le expedienta la jefa de su partido? ¿Guay (o bicós) le baila las gracias la señora que se acuesta o acostaba con el anterior presidente del gobierno?

¿Por qué debe de emocionarme el discurso de un señor que, de presidente, no hizo nada por librarnos del cáncer y que se acuesta o acostaba con la mano derecha del interfecto? Señora, por cierto, cuya mayor aportación a la libertad de los hispanos ha sido la idea de rebuscar en nuestras basuras.

¿Por que debo de tener esperanza en la Esperanza que tolera (se le llama connivencia y colaboración) lo que hace el señor alcalde y que le encubre en un juicio?

Quizás, meibi, se trate de un problema hormonal que me aqueja. Quizás, meibi, el problema  no sea mio.

Quizás, meibi, el problema es que no le encuentro la gracia. Ni la esperanza.
Publicar un comentario