sábado, 26 de diciembre de 2009

El caso Diaz Ferran (análisis de sintomatología)

¿Qué tiene que ver que un empresario tenga problemas en su(s) empresa(s) con su derecho a representar a sus representados si los representados quieren que el representador les represente porque se sienten bien representados por el representador que les representa?

Dicho de otro modo ¿Qué hace que un representado no pueda ser representado por un representante si ese representante tiene problemas que el representado no considera motivo suficiente para quitarle la representación?

Por algún extraño fenómeno paranormal he podido ver estos días como se daban cita en la misma plaza del mismo pueblo gentes de diversos orígenes para solicitar (con mayor o menor o ningún respeto) la dimisión del presidente de la CEOE a raíz o causa de la quiebra de su empresa de transporte aereo.

Me ha llamado mucho la atención el argumentario de Voto en blanco que representa a muchas voces que he leído y oido en el mismo sentido:
"es evidente que debe dimitir por muchas razones, sobre todo por dos de gran importancia: la primera para demostrar que su solvencia y vergüenza moral es superior a la de los políticos españoles, que jamás dimiten; la segunda es que no es tolerable en democracia que un empresario fracasado sea el líder de todos los empresarios del país."
Aguanta la pedrá! Osea que la mujer del césar no sólo ha de parecer honesta sino que debe demostrar que es la mas honesta de todas. ¿Por qué debe demostrar su superioridad moral respecto a los políticos? Salvo porque le pete al escritor, no alcanzo a ver qué principio precipita tal conclusión. Pero lo mejor viene después. "En democracia", dice, no es tolerable que un fracasado sea líder. A ver, querido votador en blanco, en democracia lo único que no es tolerable es que sea líder alguien no elegido democráticamente. Punto. Amos, digo yo. Y a las preguntas que encabezan este escrito me remito. ¿Qué principio obliga a los empresarios a considerar mejor líder a un Entrecanales que a uno de los muchos empresarios quebrados que existen hoy en día? Salvo la típica mirada al interior del pantalón del interfecto, no alcanzo a vislumbrar principio ni razón que sustente tamaña estupidez.

NOTA: Eso de "en democracia" me produce urticaria.

Pero lo mejor del artículo llega al final. Acabáramos, que dijo el otro, el problema es que el fracasado Díaz no va a tener fuerza para enfrentarse al gobierno.

Y aquí es, justamente aquí, donde me entra la risa.

PREVIA: Tengo para mí que el concepto de empresario está reñido con el concepto de remamahuevos del poder. Empresario es, para mí, el que ariesga su fortuna y (muchas veces) patrimonio para llevar adelante una empresa
EMPRESA (de la RAE):
1. f. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.
2. f. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.
3. f. Lugar en que se realizan estas actividades.
4. f. Intento o designio de hacer algo.
A mi me gusta la 4, porque salva la estupidez de la 2 "fines lucrativos" como si las ONG no fueran empresas por el mero hecho de decir que no tienen fines lucrativos mas allá de lucrar a sus componentes, claro. Manda carallo!

CONSECUENCIA DE LA PREVIA: Yo no puedo considerar empresario a quien levanta una empresa y/o imperio basándose en prebendas derivadas de su proximidad y complicidad con el poder político. Le puedo llamar conseguidor, le puedo llamar cosanostroso (o cosasuyoso); pero empresario no; eso seguro. Considerar empresarios a esos individuos es un insulto a los verdaderos empresarios, a esos que trabajan 12 horas al día, muchas veces malviviendo y que crean empleos de verdad. Y que, casualmente, son los que pagan los impuestos de los que salen las "oportunidades" de los sinvergüenzas antes mencionados.

DICHO LO CUAL.
Constitución española. Artículo 28.1
Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, así como el derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a formar organizaciones sindicales internacionales o a afiliarse a las mismas. Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.
La organización que dirige el Sr. Díaz ferrán se nutre del dinero que le da el gobierno (y otras administraciones "públicas"). Dinero que, previamente, ha sido extraido del bolsillo de los ciudadanos sin que, éstos, nosotros, tengan, tengamos, la oportunidad de marcar la casilla como sí podemos hacer respecto a la Iglesia Católica.

Dinero tomado del bolsillo del ciudadano OBLIGATORIAMENTE para dárselo ¿gratis? a la CEOE y a la UGT y a CCOO y a otras muchas organizaciones a las que no nos hemos querido afiliar.

Claro que alguien aducirá que eso no es afiliación obligatoria. Y tendrá su parte de razón. Un afiliado tiene algún derecho, por pocos que sean. Un contribuyente no tiene ninguno. Puta y pagar la cama se le llamaba a esto en tiempos menos políticamente correctos. Y es una imagen muy clarificadora.

¿Alguien es tan simple que crea, de verdad, que unas organizaciones subvencionadas hasta extremos que rebasan los límites de los calificativos que nos ofrece la RAE van a hacer otra cosa que no sea complacer a quien les amamanta? ¿En serio hay alguien que se cree semejante cuento?

Diaz Ferrán, sus colegas de la CEOE y de los sindicatos deben de ser expulsados del presupuesto y procesados (junto a los políticos que lo han organizado y/o consentido y a los funcionarios que han prestado su "obediencia debida") por atentar contra el derecho a la propiedad de los ciudadanos, reconocido en la Constitución y en la DUDH, y contra el derecho a no pagar a un sindicato y/o organización que no nos representa y que no nos da la real gana de mantener.

Porque nuestro derecho es no pagar a los sindicatos a los que no queremos pagar. Porque esas subvenciones son una forma de obligarnos a afiliarnos involuntariamente y sin derechos a todas ellas.

¿Que el señor Diaz Ferrán ha tenido problemas en su empresa? Bien. Si ha sido por negligencia o por indecencia, existen (debieran de existir) unos tribunales ante los que los accionistas y los trabajadores pueden acudir en defensa de sus intereses mancillados. Háganlo. Y, de no ser así, cállense.

Pero en lo que respecta al fondo del asunto, si el señor Díaz Ferrán fuera condenado por quiebra fraudulenta o cualquier otro delito no seré yo quien le diga a una organización que no considero legítima, cómo debe de elegir a sus dirigentes. No pondré ejemplos de otras organizaciones igual de ilegítimas. Cada uno es capaz de considerar este extremo por si mismo.

Por cierto, tremendo artículo de Cristina Losada en Heterodoxias sobre el que espero tener tiempo para escribir unas reflexiones.

PS1: ¿Es casual que estas navidades, al igual que las pasadas, hayamos disfrutado del espectáculo del personal abandonado en el aeropuerto?
PS2: ¿Es normal que en este caso, como el año pasado, nadie hubiera previsto nada? ¿Es razonable, pues, que los poderes públicos, que no son baratos, no se hayan enterado o no se hayan querido enterar, ye ye?
PS3: ¿A que es bonita esta noticia? Fijo que el interfecto va a ser un duro negociador  jajajajja
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