domingo, 8 de noviembre de 2009

Reflexiones sobre el poder de los ciudadanos

Estas últimas semanas, al hilo del espectáculo que nos ha ofrecido el PP (fueeeeera de programa), espectáculo que podría pasar por gratuito si no fuera por el dineral que se pillan (cosas de las leyes que ellos aprueban para forrarse bien el riñón y no pasar frío), me ha dado por pensar en esa esclavitud que nos esclaviza de dentro hacia afuera.

Normalmente uno es esclavo mediante la sumisión forzada. Por la fuerza, vaya. Lo que hemos visto en tantas películas y en tan pocos telediarios, tan cuidadosos ellos por ahorrarnos la esclavitud forzada que subsiste hoy.

Pero hay otra esclavitud. Que es la asumida y buscada. Es la esclavitud de los que están encantados de que otros decidan por ellos. Este es un tema muy interesante; pero desborda lo que quiero escribir hoy.

Leí un artículo de Ussía titulado Avergonzado en el que se rebela contra la realidad (los hechos) del partido al que vota. Me gustó el artículo en términos generales; pero me gustó más aún esa conclusión... ese decir "que no", "que por ahí no paso".

En paralelo, Pablo Molina escribía otro artículo en el que expresa su opinión de que la posición de Ussía no va a ser ni de lejos general. Es decir, que mucha gente, para sacar a Z del gobierno votará PP sea lo que sea lo que haga el señor Rajoy.

En las mismas jornadas, he escuchado decir "Rajoy no se atreverá a sacar a Esperanza Aguirre de las listas". No voy a entrar en la memez (losantiana, en este caso) de que Aguirre tiene el aval de los ciudadanos porque contra esas falsedades uno se cansa de escribir. Nadie ha votado a Aguirre, igual que nadie ha votado a Ruiz Gallardón por el simple y sencillo motivo de que sólo se puede votar por una bandera. Si hubieran primarias, listas abiertas, elección directa del ejecutivo... entonces veríamos. Pero no las hay. Así que todos y ninguno pueden reclamar la propiedad de esos votos. Todos y ninguno. Iguales e igualados en lo que son.

Y ahí es donde está la gracia.

Rajoy puede decapitar a Aguirre y la masa principal de votantes del PP seguirán votándole contra Z. Igual que ocurrió despuñes de defenestrar de forma indecente a María San Gil, quien, por cierto, hizo un mutis entrañable para no perjudicar a su bandería. Porque los ciudadanos no me parece que le importaran mucho, especialmente si recordamos el día que renunció a su escaño.

Desde las filas peperas se habla mucho de los once millones de bobos que han aupado por segunda vez al peor presidente de la historia de España; pero se habla poco de los once millones que han dado soporte al peor equipo de la derecha en muchos años. Un equipo que ha demostrado su concepto de la división de poderes (estos son mis jueces, dijo Mariano), del derecho de defensa (que se lo cuenten a Costa), del respeto por el dinero de todos (pagar la campaña de Mariano con el dinero del PP que pagamos todos) y de la justicia efectiva (el asunto de Antena 3 se soluciona incumpliendo una sentencia firme).

¿Cuántos votos perderá el PP por toda la sarta de crímenes (permítaseme la expresión) perpetrados? Muy pocos.

¿Cuántos votos perderá el PSOE por toda la sarta de crímenes (permítaseme la expresión) perpetrados? Muy pocos.

Miguel Buesa se escandaliza de lo que hace Rosa Díez en UPyD después de haber validado todas las primeras depuraciones con su silencio al menos. Y sabiendo. Exactamente igual que los dos mosqueteros de Ciudadanos, Robles y Domingo, cómplices de Ribera y autores directos de algunas violaciones de derechos que deberían haberlos expulsado de la política, sino llevarlos directamente a la cárcel.

¿Cuántos votos perderá el UPyD por toda la sarta de crímenes (permítaseme la expresión) perpetrados? Muy pocos.

Una gran masa de españoles se prepara para validar, de nuevo, a una casta política que sólo puede calificarse de mafiosa. Unos para evitar a la derecha, otros para evitar a la izquierda. En medio, la dignidad de un pueblo y el futuro de sus hijos. Olvidados y aplastados.

Y todo adornado por una campaña guerracivilista desde todas las banderías (derecha, izquierda, nacionalistas ...) a fin de que nadie piense, cosa peligrosa donde las haya, y todos nos guiemos por nuestras aversiones.

¿Es mejor el votante del PP que el votante del PSOE? ¿Viceversa? ¿O son ambos esclavos voluntarios de la bandería que han adoptado?

Concluímos con el último chiste de Astarloa. ¿Acaso su partido ha presentado alguna propuesta clara? Yo me acuerdo de una entrañable pérdida de tiempo de Vidal Quadras (el censor de Estrasburgo), Abascal et altri... que nadie avaló. ¿Ha presentado alguna propuesta alguien del PSOE, aparte de los chistes de Leguina?

Seguiremos esperando una alternativa. Alguien que incluya en su programa la cadena perpetua para los políticos corruptos, por ejemplo. Alguien que incluya en su programa la elección directa de todos los ejecutivos (presidente del gobierno, de comunidad, alcaldes...). Alguien que incluya en su programa el derecho de los ciudadanos a promover referendums vinculantes (por ejemplo sobre los multisueldos y multipensiones de los políticos). Alguien capaz de hacer pensar a las gentes decentes, de derecha y de izquierda, en algo que no sea su bandería. Alguien decente, en suma. Alguien que evite que este estado de cosas acabe en estallidos que se lleven demasiadas cosas por delante.
Publicar un comentario