sábado, 12 de diciembre de 2009

Hijos sin padre... ni madre

A veces uno tiene la sensación de ir en una montaña rusa sin fin. Es verdad. Yo soy especialmente enemigo de las montañas rusas y, en general, de lo que no sea pasear. Espero que esto no me haga merecedor de ningún ismo que me inhabilite.

La primera vez que subí a una montaña rusa fue en Paris, en un viaje que hice con la que luego se convertiría en madre de mis hijos (por siempre) y esposa (temporalmente). Es lo que tienen los genes... que quieren reproducirse y le llevan a uno a caer en las mayores aberraciones y locuras.

La segunda vez volvió a ser en Paris, cuando llevé a mis hijos a Euro Disney, cumpliendo una promesa, pero ¿quién podría suponer que tras el logo de Aerosmith se escondía aquella máquina infernal que te ponía bocabajo y con las gafas a punto de irse al infierno?

Seré sincero y reconoceré que las montañas rusas tienen su morbo. De hecho, esos días en Euro Disney repetí (pero no se lo cuenten a nadie), aunque no he vuelto a hacerlo luego. Prefiero pasear. Dicen que es bueno para la salud, lo que es una excusa perfecta.

Pero no sólo de mecánica están hechas las montañas rusas. Recuerdo (que me contaron) que nací de culo y con el cordón desabrochado anudado al cuello. En ese momento, irrepetible, en el que uno nace desde su madre resulta incómodo que el doctor al cargo haga la pregunta ¿Salvamos al niño o a la madre?. Mayormente porque ya no estábamos en los tiempos en que un padre podía decir eso de "al niño, que ya me compraré otra".

Hubo (y ahi todavía) sociedades en las que una mujer carece de valor. No es que sean cobardes, es que las tienen por menos que la caca de vaca, aunque las aprovechan mas que a las mulas, todo hay que decirlo. Digo que más, porque a las mulas sólo se les pide esfuerzo, no placer ni que paran vástagos.

A lo que iba. Si yo hubiera dado en nacer en el siglo palote probablemente no estaría escribiendo esto. Y no sólo porque en el siglo palote no había inten-né, sino porque no hubiera sobrevivido al parto. Algo similar podríamos decir de los siglos sucesivos, añadiendo palotes, quitándolos, poniendo equis... creo que hasta el siglo equis palote equis no se empezó a vislumbrar la posibilidad de que ciertos vástagos de la especie sobrevivieran al parto. Y no sólo por causas atribuibles al nasciturus, sino por la funesta manía de no lavarse de médicos y comadronas. Claro que entonces no se sabía que la muerte viajaba en las manos de los sanadores.

Así, a lo tonto, resulta que la raza (humana) se va formando a base de especímenes que jamás hubieran existido. No se cómo le sentaría eso a Darwin, aunque la estupidez no creo que tenga mucho que ver con las enfermedades del parto.

Pero no acaba ahí la broma. Resulta que, por mor de vacunas, higienes y otras técnicas diabólicas, personas que deberían estar muertas siguen vivas (mal que le pese a Montes) y, lo que es peor, reproduciéndose. ¿Qué será de nuestra especie de especie?

En paralelo, técnicas de reproducción asistida permiten que hombres o mujeres estériles den a luz, e incluso que se pueda ser madre sin varón. Y ahora damos un salto más: se puede ser padre sin hembra. Y, si lo juntamos todo, se puede ser vivo (y humano) sin varón ni hembra copulantes o donantes.

Toda esta explosión de vida se da a la vez que la (adoración de la ) muerte se extiende. Abortar "porque ahora mismo es que me coge malamente y no me viene bien" me parece una salvajada propia del siglo rallita equis (la rallita sirve para situar la equis antes del punto cero). Mucho más en nuestro entorno plagado de conocimiento y medios.

Pero la posibilidad de dar viabilidad a embriones fuera de la madre (si es que la "ej que no me viene bien" puede ser considerada madre en sentido no estrictamente biológico) abre las puertas a la vida a todo ser humano concebido sin la necesidad de estresar a suas concebidores.

¿Que todo esto da vértigo? Si, como que sobrevivan elementos enfermos, como que la higiene y la prevención pueda desprotegernos. Como da miedo (y risa) el ser consciente de que pretendemos salvar un mundo que no tenemos ni pajolera idea de cómo funciona.

¿Que todas estas técnicas pueden caer en "malas manos" dictatoriales? Por supuesto, como la matemática, como la física que permitió a Hitler desarrollar unas V1 y V2 que no tenían parangón.

¿Dónde está la solución? ¿Paramos la ciencia o desarrollamos la libertad y la responsabilidad (que es la otra cara, indivisible, de esa moneda llamada ser humano)?

O, si se me permite la obviedad, antes de preguntarnos por lo que queremos empecemos por preguntarnos ¿podemos pararlo? Yo no me veo de fanático religioso, pero si de radical defensor de la dignidad del ser humano y de sus derechos ¿Y usted? ¿Cómo se ve?

PS: ¿cómo era aquello? Si, hombre.... "¿Creced y multiplicaos?"
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