domingo, 25 de octubre de 2009

De KKK's, gays, negr@s, peperos y otras hierbas (medicinales)

No hace mucho leía en el muro de Abel en Facebook algo así como "¿ser gay y votar al PP es como ser negra y del ku klux klan?"

Esa pregunta tiene trampa. En primer lugar, porque no es lo mismo SER de una organización que PRESTAR tu apoyo a una organización. En segundo, porque el KKK no es un partido político. Y, finalmente, porque el KKK tiene unas normas de entrada que excluyen negros (y no solo negros) y el PP no.

Así pues, habría que replantearla. Por ejemplo "¿Es lo mismo ser gay y votar a Rajoy que ser negra y votar a Obama?"

Planteada la pregunta de aquesta guisa aparece como mas equilibrada. Enfrentamos el voto gay a un político español (tildado de "mariposón" por Alfonso Guerra) con su tradición a cuestas al voto negro a un partido americano con una historia racista y segregacionista. Asi, según Guerra, la cosa se equilibra porque tenemos a un gay votando a un gay y a una negra votando a un negro.

También podríamos enfocar el análisis desde el punto de vista de que el supremacismo (racial en este caso) no es patrimonio exclusivo de los incoloros (también llamados blancos). No lo es; pese a que se empecinen muchos (especialmente en las escuelas). Supremacista negro es el mensaje de la nación del islam, como lo fue el de los panteras en su momento; supremacista indigenista es el mensaje bolivariano del nuevo  totalitarismo sudamericano... y así hasta el infinito y más allá.

INCISO: A mi, personalmente, esto de reducir el ser humano a una de sus dimensiones (sea el color de su piel, el diseño de su entrepierna, las querencias sexuales, su religión o su idioma) me parece una de las formas de inhumanizar al ser humano más depravadas. Antesala siempre de la animalización del otro que permite cualquier aberración.

También se puede plantear la pregunta en un plano más local y asemejando la minoría en cuestión: "¿Es lo mismo ser gay y votar al PP que ser gay y votar al PSOE?"

Nos deberíamos plantear en este caso dos aspectos de la cuestión.

El primero es cómo considerar a un partido que recurre a llamar "mariposón" al líder del otro partido ante las risas (homofílicas, supongo) de la claca.

El segundo es cómo considerar a un partido que pretende aliarse con regímenes donde los gays son perseguidos, encarcelados o directamente asesinados. Digo asesinados porque no puedo, en conciencia, considerar ejecución o condena ese tipo de prácticas contrarias a los Derechos Humanos y que repugnan la sensibilidad de cualquier persona (de cualquiera no, ya lo se, que a diestra y siniestra en España hay guadañas prestas a finiquitar la depravación).

Pero, siendo divertidos todos estos ejercicios, todo ello nos distrae de la pregunta fundamental que no es otra que: ¿Es posible votar a cualquier partido existente sin renunciar a los Derechos Humanos de uno mismo y los suyos?

Esta pregunta, cuya respuesta es, sin duda, negativa, es la que no debemos hacernos. Por eso la realidad debe disfrazarse de estereotipos; por eso hemos de renunciar a nuestra complejidad de seres humanos para reducirnos a la cárcel de una sola de nuestras características. Para que el mal mayor de la otra bandería justifique el mal de la nuestra. Para que el plato de lentejas por el que vendemos nuestros derechos y libertades parezca una tabla de salvación y no lo que es: una soga al cuello o unos zapatos de cemento.

Así, en somero repaso:
  • Escandaliza al pepero el triple sueldo de Leire o la triple pensión e Solbes; pero no que eso se aplique exactamente igual al político pepero sin que éstos renuncien o, al menos, propongan que 1 político, 1 sueldo ó 1 pensión y solo 1.
  • Escandaliza al socialista la trama correa pepera; pero no las correas que se gasta Z ni su vinculación con la red de marras ni el regalo del vicepresidente a la empresa de su hija.
  • Escandaliza al pepero la férrea disciplina que hace que el disidente socialista pierda mando en plaza, poltrona y demás prebendas; pero pasa de puntillas por el hecho, indecente al menos, de que el recurso de Nerea Alzola no haya tenido respuesta antes de consumarse el congreso al que se refería.
  • Escandaliza al socialista la falta de propuestas peperas ante la crisis; pero no pestañea ante la evidencia de que los suyos no han acertado ni una.

A lo que mas se parece un negro (o negra) que vota al KKK es a un español que vota a quienes le roban hasta el futuro de sus nietos. A lo que mas se parece es a Abundio.... ese que agujereaba los duros para hacerlos pasar por reales.

sábado, 17 de octubre de 2009

Acerca del debate sobre el aborto

De las cosas escuchadas últimamente, me quedo con lo dicho por Alaska
“Yo creía que el aborto era algo antediluviano y tercermundista, que en este siglo íbamos a superar. El susto es ver que no es excepción sino norma. Me espanta. Llevamos 50 años con píldora, hay Sida, condón, información… ¿en qué fallamos las chicas al explicarle a otras chicas qué es la anticoncepción o tener un hijo?”
Pongo el enlace al blog de Carmelo Jordà por tres motivos: no he encontrado el original, es donde lo ví y los comentarios son para nota.

Digo que me quedo con esta reflexión porque se enraíza en lo que pensábamos allá por los 70, cuando algunos éramos antifranquistas y otros, pobres, se veían obligados a someterse al dictador por no perder la vida (o la mamandurria).

Si bien ya existían las tendencias derechistas ("nosotras parimos, nosotras decidimos y vosotros pagáis"), la visión mayoritaria (fuera de las carcundias alcanforeras) era considerar el aborto como una tragedia, tanto por la pérdida de una vida como por el drama personal de la madre. Curiosamente, en esos tiempos a la portadora del ser vivo no humano se le consideraba madre, pese a no haber parido.

En esos tiempos, efectivamente, muchos creímos que los avances científicos y la educación harían del aborto una oscura practica relegada al olvido del mmismo modo que lo es la costumbre de evaluar al recién nacido por el método de dejarle a la intemperie a ver si merece el tiempo y el esfuerzo de la colectividad. Cosas de griegos, creo, que ya se sabe que les gustaba eso de dar pol zulo.

Sin embargo, la realidad, pasmosa y terca, es que no sólo no hemos evitado los embarazos no deseados sino que hemos conseguido incrementarlos y en edades cada vez mas tempranas.

Un científico diría que si sembramos con sal los campos y recogemos menores cosechas, quizás convendría suspender el suministro de sal o sustituirlo por otro elemento. Un fanático religioso siempre dirá que el problema es que hay poca sal.

Y en eso estamos. Sal a los campos, sal a las heridas y sal al café.

De la manifestación de hoy

Hoy se realizará una manifestación en Madrid (siempre son en Madrid) en contra de... osea, a favor de...Ya tenemos el primer problema.
  • ¿Es una manifestación contra la anunciada nueva ley que convierte una despenalización en un derecho?
  • ¿Es una manifestación por el derecho a la vida del no nacido?

Dicho de otro modo
  • ¿Es una manifestación contra el gobierno actual?
  • ¿Es una manifestación contra los gobiernos que han permitido la situación actual?

Yo creo que hay de todo un poco, como en botica. Hay gentes que estarán porque consideran un crimen el aborto en cualquier circunstancia, otros estarán porque consideran que el aborto no puede ser jamás considerado un derecho sino un mal menor en algunas específicas y limitadas circunstancias, otros estarán por manifestarse contra este gobierno que nos hemos dado...

Hay un par de elementos que me parecen preocupantes. El primero es la asistencia a la manifestación del presidente del gobierno que no hizo nada (ni aprobó la ley, ni la mejoró ni controló su aplicación): el señor Aznar. El sñor Aznar va porque es una manifestación contra el gobierno y, hasta me atrevería a decir, porque su delfín, su mano derecha, su legado no va. Salvo que alguien quiera hacerme creer que va a pedir perdón por haber tolerado el coladero, el desarrollo de un negocio ilegal (no entro ahora si es inmoral e ilegítimo también) sin haber movido un párpado y sin que su fina conciencia se alterara o alterase, en su defecto.

Si yo organizara esa manifestación, rogaría amablemente a ese señor y sus ministros que se abstuvieran de asistir salvo que, previamente, renunciaran a protagonismos y se disculparan públicamente por su acción de gobierno. Lo mismo digo del señor Mayor, el amigo de María San Gil, y de otros.

Pero no quiero limitarme a decir sólo eso. Si el objetivo de la movilización fuera efectivamente la defensa del nonato, el señor Aznar y sus colaboradores deberían de ser recibidos con gritos poco agradables. Y no será. ¿Por qué? Porque son "de los nuestros".

Lo mismo, exactamente, se aplica a los actuales mandatarios del principal partido de la oposición (osea, de la otra bandería que asola vidas y haciendas en nuestro país) quienes han sido incapaces de articular una sola propuesta a este respecto más allá del "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Incluído el fraude de ley, obviamente.

Pero estarán y serán aplaudidos. Aún sabiendo que, e gobernar, no harán nada para dar satisfacción a sus aplaudidores. ¿Apostamos?

Pero la segunda cosa preocupante, para mí, es la facilidad con que las organizaciones cívicas se dejan fagocitar por las organizaciones mafiosas, digo políticas.

Del debate en el blog de Carmelo Jorda

Las religiones me pueden, lo confieso. Y las letanías liberales me pueden igual que las letanías ecologistas igual que las letanías colectivistas y exactamente igual que las pescadillas que se muerden la cola.

Pero lo que me puede, por encima de todo, es la chulería, la prepotencia, la mala educación y el barrobajerismo del que hacen gala algunos de los presuntos liberales. Si me fijo en su forma de expresarse y pienso en un hipotético escenario en que tuvieran poder... francamente no creo que desmerecieran a ninguno de los grandes hombres que la historia política del siglo XX ha dado.

La principal razón de pensarlo así radica en que toda teoría ajena a la realidad y a la humanidad de las cosas se convierte, indefectiblemente, en un infierno. No soy capaz, probablemente por ignorancia e incapacidad intelectual, de comprender la diferencia entre esos predicadores y los que rompían los discos de rock o los que llaman al exterminio de los homosexuales.

Afortunadamente, o no, lo que allí se debate tiene la misma importancia en términos reales que lo que yo opino.

De mi opinión

Tengo mis opiniones, ciertamente. Pero mis opiniones adolecen de dos vicios. Uno es que tiendo a cambiarlas. El otro es que me resulta muy difícil volver al fanatismo de mis 17 años, feliz época en que tota la verdad residía en mi y se manifestaba en mis opiniones. Y eso me hace ser contradictorio. No es que me preocupe, en absoluto. Una de las pocas cosas que he aprendido en la vida es que la verdad y la decencia sólo son objetivos hacia los que uno se siente atraído. O no. Pero no son, hoy por hoy, bienes que podamos poseer. ¿Relativista? Ni por asomo.

El aborto, hoy en día, tiene varias facetas que deben de observarse por separado y en conjunto. Habrá más; pero yo hablaré de las que hoy me preocupan.

1) La condición del feto.

En mi limitada capacidad científica, no he sido capaz de encontrar un argumento que me parezca de sentido común para indicar que el feto no es un ser vivo humano. He escuchado muchos; pero, sinceramente, todos me parecen excusas de mal pagador en el mejor de los casos.

Me resulta curioso pensar que no hace tantas décadas la mortalidad en los embarazos y partos era infinitamente superior a la actual (en el mundo civilizado, se entiende); también me resulta curioso pensar en el modo en que la edad en que el feto es viable fuera de la madre se ha ido reduciendo. Hemos pasado de un sietemesino que sobrevivía milagrosamente a salvar la vida de cuatromesinos.

En pocos años, salvo que se prohíba esa investigación, seremos capaces de dar continuidad a fetos de 3, 2 y un mes de gestación. Fuera de la madre, se entiende. Del mismo modo que hoy es posible ir de Madrid a Nueva York sin barco y en un tiempo inimaginable para Colón.

Pero, además, no he visto ningún argumento que no ofenda a mi sentido común capaz de explicar qué hace que un no humano pase a ser humano en una determinada semana de gestación.

No puedo, por tanto, más que concluir que, por ahora, considero que el feto es un ser humano individual desde que es concebido.

2) La criminalización


Sin embargo, entiendo que hay casos en los que se me hace moralmente, humanamente imposible decir a una madre que debe de llevar su embarazo a puerto. Dos casos, esencialmente: aquel en que el embarazo va a matarla y aquel en que el embarazo nace de un acto de violencia, de una violación.

Alguien que no recuerdo ahora escribió que, de adelantar las ciencias como antes he sugerido, en ambos casos el feto podría desarrollarse fuera de la madre, evitando en un caso su muerte y en el otro la agonía derivada del origen.

Pero no es así. Hoy. Aún.

3) El derecho

Yo soy de los que consideran que, habitualmente, las leyes deben de ser cumplidas. Digo habitualmente porque hay un caso en que esto no se aplica: las manifiestamente injustas y contrarias a los derechos humanos y a la libertad de las personas.

A la hora de condenar a los criminales de la dictadura argentina, todo el mundo ve claro que la obediencia debida no es eximente. Yo no creo que sea el único caso en que este criterio deba de aplicarse.

Nuestra realidad es que nuestra legislación considera el aborto un crimen. Un crimen que queda despenalizado (sin castigo) en unos supuestos.

Y nuestra realidad es que el debate abierto ahora e iniciado, con el concurso del PP, insisto en ello, a través del supuesto de "daño psíquico" es si el aborto es un derecho de la madre. No de los padres, sino de la madre. El debate, que esta encima de la mesa, se oculta envolviéndolo en palabrería. Pero es ese y no otro.

4) La propiedad.

Desde el momento en que el contrato matrimonial, que no otra cosa es el matrimonio sino un contrato entre dos seres humanos, se ha convertido en una payasada, en una vacuidad, en la entrega (cautivo y desarmado) de un imbécil en manos de otra persona, en una reedición de la esclavitud no es razonable pensar que la paternidad pudiera seguir otro camino.

No. No defiendo esas normas de los países amigos de mi presidente que dicen que el marido tiene derecho a violar a la esposa (que no otra cosa es forzarla a mantener relaciones sexuales si ella no consiente).

Lo que defiendo es que el contrato entre esas dos personas debe de tener un valor y debe de ser defendido por la comunidad del mismo modo que lo es un contrato laboral, mercantil, de compra-venta o cualquier otro.

Eso exige el establecimiento de normas claras que deben de regirlo. Por ejemplo, que conste que, en el caso de embarazo, ella decidirá si seguir adelante y que el marido-padre renuncia a cualquier derecho sobre el hijo nonato. O no. Del mismo modo y con la misma claridad que deben de constar los términos econñimicos, las condiciones de rescisión y las posibles penalizaciones por ello.


Dicen algunos que no se puede violar el derecho de propiedad de la señora embarazada sobre su cuerpo. En el caso de una violación, incluso dentro del matrimonio, me parece evidente. No lo es tanto si esa persona humana mujer ejerce ese derecho infligiéndose heridas en el cuerpo o inyectándose heroína en... digamos... ¿durante la cena con los niños? ¿mientras da clase? ¿en el mercado?

Tampoco lo es cuando está embarazada, salvo que anulemos la calidad de ser humano del feto. Cosa que es, exactamente, lo que hacían los demócratas del sur respecto de los negros (que no tenían alma) o los amigos de mi presidente respecto de los judíos.

¿Le obligamos a parir? Se me hace muy cuesta arriba decir que sí. Pero no se me hace tan cuesta arriba un escenario en el que se le dice "OK, aborte usted; pero para evitar nuevas muertes, dado que ha demostrado su incapacidad, se le esteriliza". Ah! y pague usted el coste, que nosotros no tenemos por qué pagar su falta de responsabilidad ni sus "problemas psíquicos".

5) Los hechos consumados

De todo lo antedicho, donde hay cosas más discutibles que otras, y de lo no dicho lo más relevante para mí es que el debate no existe.

Simplemente existe una política de hechos consumados por unos y aceptados por otros. Al punto de que recuerdo al Rubio de LD escandalizarse cuando Del Pino sugirió que había que reabrir el debate en toda su integridad y complejidad.

6) Concluyendo

Es una buena noticia que haya manifestaciones contra este gobierno. No ha habido otro peor.

Es una buena noticia que haya manifestaciones que se salgan de lo políticamente correcto.

Es una mala noticia que las organizaciones que plantean estos debates se dejen manipular por banderías políticas.

Es una noticia mucho peor que no exista debate. Porque no hizo falta que llegara la EpC para que se impartiera la nueva religión en las escuelas.

Y eso es lo que se me ha ocurrido escribir tal día que hoy.